ENTREVISTA
Foto: Melanie HuertasFoto: Melanie Huertas

Daniel Luque: loco por torear

José Luis Benlloch
domingo 19 de abril de 2026
Un torbellino. Un tipo en ebullición. Torear, torear, torear. Es Luque arrancado cuando arranca la temporada. Buen auspicio. Los idos son favorables en alguien que tiene el toreo metido en las entrañas. Castellón, Olivenza, se le ha echado en falta en Valencia, Arles... y ahora Sevilla: "Ya me han visto en plenitud y ahora salgo a disfrutar, a dar lo que llevo dentro", advierte.

-Loco por torear. Nunca había sentido tanta ansia por torear.

Ese es el estado en el que se reconoce Daniel Luque. Ansioso, loco por torear, me insiste.

-El invierno se me ha hecho larguísimo. Esa es la diferencia con los años atrás, cuando no lo veía claro. Entonces se me hacían muy cortos, ya estamos ahí me decía, pero este me ha sonado a eternidad, no había momento en que llegase la temporada.

-¿Qué ha cambiado?

-Que estoy a gusto, que sé que tengo cosas para sacar y estoy a gusto. Es fruto de un proceso personal, de haberme metido en la cabeza lo que realmente deseo. Es un ansia por torear, por aprender, por ponerme en el sitio que quiero. 

Un torbellino. Un tipo en ebullición. Torear, torear, torear. Es Luque arrancado cuando arranca la temporada. Buen auspicio. Los idos son favorables en alguien que tiene el toreo metido en las entrañas. Una gran tarde de toros en Castellón, otra en Olivenza, se le ha echado en falta en Valencia, que pese al éxito general, a las Fallas, a la feria, le ha faltado el de Gerena y más en ese estado de ardor profesional que vive, y más recientemente en la Pascua de Arles, con dos faenas extraordinarias.

-Loco y animado me matiza. Mejor que nunca, añade, y le pone colofón con el de pecho, el que corresponde a un hombre de bien.

-Con todo lo que está cayendo, con guerras y todo lo que cuentan del mundo, hay que estar animado, con buena actitud.

-¿Los demonios de juventud ya se calmaron?

-Los demonios están controlados.

"Nunca había sentido tanta ansia por torear. El invierno se me ha hecho larguísimo. No había momento en que llegase la temporada"

La charla ha comenzado serena, con mucha templanza, diría que este no es aquel/mi Dani, el joven rebelde que vivía y revivía la lidia de los toros y de la vida misma bajo la bandera de la excitación.

-Bueno… controlados, no olvidados. De cuando en cuando conviene sacarlos porque el toreo y la vida te obligan a ello para poder tirar adelante.

-Porque si no te pasan por encima, entiendo.

-Sin duda. Estando al cien por cien y triunfando, sobrevivir te cuesta la misma vida. Yo lo he sufrido. Cuando no he estado como debía estar lo he pagado. Y ahora, aun estando como estoy, cuesta trabajo. Imagina si estás de birlongo. Y te digo que no quiero nada que no me gane en la plaza.

Olivenza, Castellón y Arles. Han sido los primeros capítulos del curso. Todos triunfales, el primero con la mácula de la espada, asignatura en la que este Luque ha sido un torero seguro y este año se le volvió del revés. Él lo achaca a un cambio del arma, detalle que visto desde fuera no parece que vaya a ser crucial.

-Pues lo es. Hablo por mí. La espada es uno de mis fuertes, tanto que normalmente apenas entro en el carro, tengo esa facilidad, pero este año cambié de espada y no me encuentro.

Foto: Melanie Huertas

Todo comenzó, me cuenta, con la vieja espada que le acompañó desde novillero. Se la regaló El Cordobés, recuerda, cuando su padre iba de ayuda. Desde entonces ha ido con él y de tanto afilarla, vaciarla en el argot, se había quedado fina como un estilete y por mucho que metía grandes estocadas los efectos no eran los deseados, los toros no caían con la prontitud que cabía desear.

-Mi padre ya me decía, Dani, hay que cambiar la espada que un día se va a partir y entonces... Este año la he cambiado y extraño que la nueva sea ancha, extraño la empuñadura, extraño... Me fijo en la punta y creo que voy a pinchar y acabo pinchando. Estoy matando toros en el campo para acostumbrarme. Le he quitado anchura, peso también… pero no es lo mismo. Me está faltando regularidad.

"Los demonios de juventud ya se calmaron. Los tengo controlados, no olvidados. De cuando en cuando conviene sacarlos"

-Castellón ha sido tradicionalmente una plaza tuya.

-Me tratan con un cariño especial y llevo cuatro o cinco años seguidos triunfando. La de este año ha sido una de las tardes más importantes seguramente de mi carrera.

-¿Tanto?

-Mi segundo fue muy bravo, muy espectacular, importante, uno de esos toros que te da satisfacción cuajarlos porque no son fáciles y le corté las orejas. Pero el primero tuvo una embestida especial. Lo pinché, pero de otra forma le hubiera cortado las orejas con fuerza. Fue una tarde redonda de las que te llevas en el corazón. ¿Sabes?...

-Dime.

-Cuesta mucho trabajo a principio de temporada estar a un buen nivel. Comprobar que tienes el temple en la mano, que tienes el tacto, conseguir que no te enganchen los avíos. Por eso cuesta, cuesta y por eso lo valoro mucho.

Daniel se detiene en los detalles de la tarde y elige la faena sin premio.

-La segunda fue importante, la primera no digo que fuese perfecta, pero tuvo muchos matices que me llenaron, hasta el salir de la cara del toro me gustaba. Hay animales que te dan esa dulzura. Me permitió hacer cosas como si estuviese toreando de salón, solo que me salían en la plaza. Inventaba.

¿MULTAS... DE TRÁFICO?

-En ese estado artístico supongo que te dolería no estar en Valencia.

-No me esperaba quedarme fuera teniendo en cuenta que la faena al toro de Juan Pedro el año pasado fue una de las faenas de mi temporada, pero eso son cosas que pasan. Yo llevo muchos años en la profesión y no me afectan, pero no dejan de sorprenderme. Después de cómo me vi en Castellón aún me hubiese gustado más estar en Valencia.

-¿Ha sido una multa?

-No lo sé. Yo no veo motivos. A no ser que en el toreo se paguen las de tráfico que de esas sí tengo alguna. Será eso.

-¿Cómo llevas el cambio de apoderamiento?

-Muy bien, contento, feliz. Noto a mi equipo muy ilusionado también. Y cuando las dos partes se sienten ilusionadas y contentas, uno siempre da un paso más.

"Morante nos ha cambiado la percepción que teníamos de las cosas. Ser un artista valiente es el punto más importante. Él lo hace todo en uno"

-¿Cuando hablamos del nuevo apoderamiento hablamos de una persona, en este caso Antonio Barrera, o hablamos de una empresa?

-Es un cúmulo de todo. Se trata de un equipo muy bien formado que encabeza Antonio. Tiene todos los ingredientes para que luego el resultado dependa de mí, de lo que sea capaz de hacer en la plaza.

-¿En una relación de apoderamiento lo importante es la pasta, el afecto que sientas, el que te dejen hacer y decidir a ti?… ¿Qué valoras?

-El dinero viene cuando uno hace cosas importantes en la plaza, pero yo no me visto de torero ni dejo de hacer cosas que me apetecen por dinero. No soy un obsesivo del dinero. A mí me gusta torear, entrenar, vivir la profesión… a partir de ahí lo que tenga que venir va a venir. Y el trato, sí, es importante también. En mi caso necesito tener buen trato, contar con gente que note que está pendiente de mí, sobre todo los días que no hay triunfo.

Foto: Melanie Huertas

-Entiendo.

-Una palmadita en la espalda en esos momentos, ese vamos p´alante siempre lo agradezco, que el toreo es muy bonito, pero tiene momentos muy duros. En esas situaciones uno necesita un buen respaldo personal para sacar rápido lo que lleva dentro.

-¿Ese desinterés económico que apuntas, hasta ahora te ha ayudado o te ha perjudicado?

-Yo creo que me ha ayudado. Al dinero hay que darle la importancia que tiene. ¿Y la que tiene cuál es?... me dirás, pues la que da para vivir bien, para que no te falte y para que no tengas que pensar en él. Para eso hay que luchar. Luego en las cosas de la profesión no te puedes privar, el toreo es grandeza y hay que ir con categoría, pero el dinero no te debe obsesionar, no beneficia en nada.

-¿De la casa Lozano saliste en paz, tranquilo, mosqueado…?

-Tranquilo y agradecido. Fue un año tremendo de bueno, de un trato especial, de vivir el campo con Luisma y con la familia. Luego las cosas vienen como vienen y hay que aceptarlo. Yo soy un hombre experimentado en esas cuestiones. Me quedo con las cosas buenas que en este caso creo que han sido casi el cien por cien. Mantenemos una buenísima amistad. Mi cabeza está tranquila.

"Estando al cien por cien y triunfando, sobrevivir te cuesta la misma vida. Imagina si estás de birlongo. Y te digo que no quiero nada que no me gane en la plaza"

-Visto desde fuera y vistos los carteles de las primeras ferias, cabe pensar aquello de otra vez Luque y Roca alineados en las diferencias.

-Las cosas pasan porque tienen que pasar. El camino del toreo es muy largo y al final nos encontramos todos. Yo le deseo lo mejor del mundo.

-¿Ese conflicto no se va a solucionar?

Por mi parte no tengo ningún problema. Y por la suya no lo sé. Hemos mantenido alguna conversación, pero no estoy pendiente. Ya lo he dicho muchas veces. Yo toreo con todos mis compañeros, el que no lo quiera hacer es quien tiene que dar las explicaciones.

SEVILLA, SEVILLA...

-Y ahora, vísperas de Sevilla. Todo el mundo atento, es la feria por excelencia…

-Yo he vivido en esa plaza estos últimos años lo que tanto he buscado en los anteriores. Ya me han visto en plenitud y ahora salgo a disfrutar, a dar lo que llevo dentro. Es una de las plazas donde más a gusto salgo.

-Te hicieron sufrir.

-Más que hacerme sufrir, me exigieron. Sabían que podía llegar a este momento de plenitud, sabían de lo que era capaz y me exigían. En esa situación y ante tanta gente que conoces y además en tu plaza, sucede, a mí me sucedía, que no te sueltas, piensas que debes hacer la faena de tu vida y acabas no siendo tú.

-Es lo que llaman los psicólogos presión ambiental.

-Debe de ser eso. Al contrario, cuando un torero sale sin complejos, sin miedo a que te enganche un toro, sin miedo a hacer un quite por si te sale mal… en esa situación todo cambia. Los días en que he sido capaz de controlar en la plaza todos esos detalles, todo me ha salido bien. Lograr ese estado cuesta, pero vale para Sevilla, para Madrid, para Valencia, para Bilbao…

-¿Nunca pensaste que te exigían demasiado, más que a otros, más de lo normal…?

-No. Pienso que quizá fuese por culpa mía. He dado motivos para que la gente pensase a lo grande, que por mis condiciones debía estar en un sitio privilegiado y ha habido momentos en los que no he sido capaz de estar a ese nivel y en ese caso la culpa no era de la exigencia del público sino mía. Cuando he remontado he notado cariño, noto que me quieren y eso con veinte años de alternativa es muy significativo.

"Yo no me visto de torero ni dejo de hacer cosas que me apetecen por dinero. No soy un obsesivo del dinero. A mí me gusta torear, entrenar, vivir la profesión…"

-Cuando se habla del sevillanismo, que tan de moda está, de los toreros de arte, no se te acaba incluyendo.

-Es que yo soy el que soy. Cuando sale un toro bueno intento cuajarlo a mi forma y cuando sale un toro que no es claro intento hacer lo que más se le puede hacer a ese animal. Que muchas veces me traiciono a mí mismo o, mejor dicho, voy contra mí… pues sí, porque en muchas ocasiones consigo que los animales no muestren el peligro que tienen y eso me perjudica, pero yo soy así. No vendo mucho, no logro que lo difícil parezca difícil. Las propias virtudes te pueden llegar a perjudicar.

-¿A propósito en qué, de verdad, eres muy bueno?

-Yo creo que en lo que soy bueno, bueno, es en controlar los momentos difíciles, que cuando llego a la raya y parece que todo se me escapa me escapo.

Foto: Melanie Huertas

-¿Eso es culpa de la suerte o del talento?

-A la suerte hay que ayudarla. Suerte es estar vivo y estar aquí, luego el que consigue algo es porque trabaja y trabaja. Cuanto más trabajas más suerte tienes. Lo digo por experiencia, yo he tenido suerte cuando he trabajado, cuando no he trabajado la suerte no ha aparecido.

Si le preguntas cómo está físicamente salta al momento entre irónico y bromista, “de los remos estoy regular, pero no me quejo”, y añade pronto, “de lo que estoy bien, muy bien, es de la mente”, y sonríe por su propia ocurrencia, “es verdad, es verdad, es así, de la cabeza fenómeno”. Este invierno una lesión importante en el brazo le ha impedido estar al cien por cien, nada, dice, que le sirva de excusa.

-Cuando salgo a la plaza ni digo lo que tengo ni pongo excusas. Lo que hay es lo que hay y si no, no vayas.

-Yo creo que la fortaleza hay que medirla, que no siempre es lo más recomendable, que cuando un torero está muy fuerte está yendo contra la calidad.

-Yo también lo creo. Cuando uno tiene la mente al mil por mil no hace falta el físico. Quiero decir más de lo normal en una persona joven. Cuando tienes las condiciones, la experiencia, la madurez, claro. Estar bien de la cabeza es lo importante.

-Las muñecas hay que ponerlas por encima de las piernas.

-Cuando reaparecí estaba prácticamente inválido. Me bajaba del coche con una muleta, me ponía en una máquina a rehabilitar y pocas horas después toreaba mis dos toros. Cuando estás bien de la mente y quieres… esa es la clave, la mente mueve montañas. Hablo por mí, luego hay toreros que necesitan estar fuertes para ponerse delante del toro.

-¿En qué has cambiado los entrenamientos con los años?

-Toreo más de salón, eso es fundamental, y sigo toreando en el campo, pero con medida que hubo tiempo en el que nunca tenía suficiente. Toreaba tanto que salía a la plaza y no transmitía nada. Con los años me voy conociendo y lo he corregido, torear, pero con medida.

-Pagabas la rutina.

-Eso.

"En muchas ocasiones consigo que los animales no muestren el peligro que tienen y eso me perjudica. No logro que lo difícil parezca difícil"

-¿Tanta importancia le das al toreo de salón?

-Tanta, sí, mucha. Yo veo a un tío pegar tres lances al romper el paseíllo, le veo el ritmo, la cintura rota, los riñones metidos, las muñecas sueltas… y le noto que ha toreado mucho. Y ese no falla, ese triunfa.

-¿Técnica o arte?

-Equilibrio. Todo. Ponlo en la balanza, todo.

-¿Eso es posible?

-Es el caso del maestro Morante. Él lo hace todo en uno. Llega un torero con esa capacidad artística que tiene él y dice, yo ahora soy el más valiente de todos y nos cambia la percepción que teníamos de las cosas. Ser un artista valiente es el punto más importante. El artístico hay que tenerlo y sacarlo en el momento justo, pero también el punto de verdad y de garra cuando hace falta. Hay faenas que pueden ser bonitas artísticamente pero cuando además un tío tira p’alante también se convierten en muy rotundas. Eso es lo que hay que buscar, el combo completo. El maestro lo ha hecho durante estos años y mira cómo ha respondido todo el mundo.

Foto: Melanie Huertas

-Tenemos que seguir diciendo que eres el mejor capote del momento.

-No.

-Sí te veo personalmente templado, sí.

-Es verdad. Hay muchos toreros que torean muy muy bien. Yo por mi parte considero que tengo una facilidad innata, pero tengo que procurar no exhibirlo, que no se note tanto esa facilidad. Este año lo que sí intento es andar más con los toros. Cuando hay que torear uno como dices tú que toreo, lo toreo, pero...

-¿Pero…?

-Quiero decir que procuro andar con los toros y prepararlos para que lleguen a la muleta con las condiciones de pegarle veinte muletazos y de eso hasta ahora nunca me había preocupado o me preocupaba menos. Y es fundamental, me permite coger el ritmo y la distancia, y lo lógico es que después acabe cuajándolo.

-Pero eso va contra el lucimiento de capa.

-Sí pero cuando luego lo cuajas de muleta es mucho mejor. Al toro que sale hoy hay que ahormarlo para luego poderlo torear.

-¿Entonces tenemos que renunciar a tu capote?

-No siempre, solo que tiene prioridad el andarle a los toros.

-El toro de hoy embiste mejor que nunca.

-Sí, pero con fuerza y repite veinte veces. Para torear con el ritmo que uno le quiere poner y como uno siente, es necesario primero ahormar el toro para luego engancharlo despacio y llevarlo hasta el final. 

EL LUQUE MÁS PERSONAL

-Ya sabemos cómo has cambiado el régimen de entrenamiento, pero ¿y el carácter, como es el Luque actual?

-Con el carácter pasa igual que con el físico. El control es la clave. Cuando uno tiene el control es cuando dominas. El problema es cuando te descontrolas. Las circunstancias de la vida hacen que pases por momentos malos y buenos y eso influye. Yo me considero una persona con mucho carácter, pero no significa, no me considero por eso que sea una mala persona.

-Daniel hace una pausa, piensa las palabras y sigue.

-A veces confunden que tengas carácter con que seas mala persona y eso no lo admito. Nadie que me conozca, nadie que sea amigo mío, puede decir que soy malo. Ahora bien, gente que no me conoce a lo mejor puede pensar lo que no es. A día de hoy, sigo equivocándome, corrigiendo, aprendiendo… tanto en lo personal como en lo profesional.

-Y digamos que no haces ruido como antes.

-Me siento a gusto y estoy muy bien rodeado.

-¿Estas donde mereces, donde querías?

-¿Podía estar mejor?... pues sí, pero también podía estar peor. Estoy contento de haber salido de donde estaba.

-Conclusión, continúas siendo un alma libre.

-Totalmente.

-¿Has tenido que pagar un precio alto por tus equivocaciones o el justo?

-He tenido que pagar el que he debido pagar. Lo que he hecho mal lo he pagado y lógicamente por lo que he hecho bien no he pagado. Pero no me arrepiento de nada.

-¿Fuera de la plaza como crees que toreas actualmente?

-Intento ser claro conmigo mismo y ser leal a la gente que me es leal y cuando doy con alguien que no lo es pues cada uno por su lado.

Foto: Melanie Huertas

-Digamos que le has puesto temple al día a día.

-Sí, sí. Cuando uno se equivoca tantas veces aprende. Ha habido gente que dejó de creer en mi como persona y como torero y al final he logrado convencerla como torero y como persona. Eso me hace sentir bien conmigo mismo.

-¿En que eres mejor torero?

- Ahora me siento muy capacitado para solventar los problemas. Antes cuando se me venía un problema en la plaza no acababa de resolver, eso hacía que me faltase regularidad. Ahora soy más rotundo. Estoy llegando a mi plenitud. Veo videos de hace siete u ocho años y pienso que es normal que haya tenido que vivir lo que he vivido. Tenía cosas buenas, en realidad pocas, y muchas que no me gustaban y tuve que renovar al torero al completo.

-El año pasado me asegurabas que iba a ser una temporada de ataque, de guerra, de compromisos… ¿Seguimos?

-Claro. Yo no me veo toreando sin la ambición de querer estar bien, de querer triunfar, sin la sensación de sentirme insatisfecho cuando no triunfo. El día que no sienta eso me voy a casa.

-Mataste La Quinta, Victorino… ¿valió la pena?

-Totalmente. A mi ese tipo de ganaderías me ha servido mucho y cuando crea que lo debo hacer, lo volveré a hacer en un sitio importante. Mientras que tenga capacidad para poder triunfar no las voy a rehuir.

Es Luque, en estado puro, un alma libre, el cazador de la buena suerte, un escapista en los momentos difíciles… el torero capaz de hacer fácil lo difícil.

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