No ha podido tener mejor debut en tierras mexicanas. David de Miranda, que este pasado domingo pisó por primera vez el país azteca para torear en el carnaval de Jalostotitlán, cautivó a la afición mexicana en una tarde arrolladora en la que cortó tres orejas a la corrida de José Garfias.
Pero más allá de los trofeos, David de Miranda tocó el corazón de la afición mexicana con un toreo de mucho gusto y suavidad, con esa despaciosidad que tanto cautiva a los mexicanos. Una nueva versión que afloró para sorpresa de todos, demostrando que más allá de la quietud y el valor de hielo, hay un corazón caliente para sentir el toreo y deletrearlo. Su toreo no para de crecer. David de Miranda ha sacado el alma a pasear en el coso Fermín Espinosa “Armillita” de Jalos.
El de Trigueros se adaptó perfectamente a la embestida del toro mexicano. Días antes de hacer el paseíllo estuvo probándose en el campo, en la ganadería de Juan Pablo Corona. Y siempre acompañado de su nuevo apoderado Enrique Ponce, ídolo en aquellas tierras, y que le ha abierto las puertas a descubrir la pasión con la que se vive allí el toreo. Más que un mentor, el valenciano está volcado en la preparación del torero para una temporada clave en su carrera.
México, al igual que hizo con Ponce, quiere contar con De Miranda para sus ferias. La próxima parada será Aguascalientes, la gran feria de América, el próximo 9 de mayo. Ahora, ya en España, su mente está en las principales ferias: Olivenza, Valencia, Sevilla, Madrid… le aguarda la temporada de su vida.




