Sevilla ha dejado un regusto raro. Me refiero, claro, a la feria taurina de abril. Naturalmente hay cosas positivas; pero hay una que es todo lo contrario y que pesó como una losa. ¿Se imaginan lo qué es? Pues justamente eso: el toro moderno, somnoliento, aburridor, agotado, que va a acabar con la Fiesta y vaciar las plazas. Y ese toro estándar que se ha impuesto a diario en los grandes carteles es el culpable de los días marrones de la Maestranza. Toro de escaso trapío y de escasa casta y de escasa emoción y de todos los escasos que quieran añadir. Y no se dan cuenta, el monoencaste es la peste moderna y el error está en que buenos toreros pasan como alma en pena. Eso sí: ese bóvido no es agresivo, se para se hunde y nos basta con un lamento y un “qué pena con lo noble que era”.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
Dos caminos muy distintos
El ganadero se sintió indispuesto mientras se encontraba recuperando las últimas reses perdidas en Gátova,…
Morante de la Puebla, Juan Ortega y Víctor Hernández, protagonistas de la quinta de abono;…
La figura peruana ha sido galardonada con la Gran Cruz de la Orden al Mérito…
Entre los profesionales se pudo ver a Raúl Gracia "El Tato", Jorge Isiegas, Paul Abadía…
En el auto hecho público esta mañana, el TSJ de Aragón acuerda estimar la medida…
El diestro onubense, al que el equipo médico de Santander ha recomendado cuatro días de…