Si no es por el grave percance del 19 de agosto en Málaga, Iván Fandiño habría terminado temporada entre los cinco primeros del escalafón. No los números de El Fandi o El Juli, inalcanzables. Sí parecidos, aunque en carteles circunstanciales, a los de Perera, Luque, El Cid, Manzanares y Talavante.
Pero se interpuso un toro Garbancito, de Los Recitales, una ganadería con doble y justa fama de encastada y bondadosa, emparentada con uno de los filones más fiables de Cuvillo. La sangre Osborne, que da nobleza. Y algún disgusto. Era corrida nocturna y no se sabe por qué los toros de procedencia Osborne suelen indisponerse de noche. Lo hacían en las clásicas nocturnas de El Puerto los toros del Marqués de Domecq en las épocas más boyantes del hierro.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Solo Perú vive un estado de euforia y crecimiento bajo los efectos de Roca Rey
Isabel Donet glosó la figura de su amigo y compañero tantos años, y director de…
El diestro castellonense anuncia que vuelve a torear siete años después de cortarse la coleta…
La Unión de Abonados de Madrid rinde un emotivo homenaje al torero gaditano en la…
Según informa El Mundo, el programa electoral de los populares incluye la restitución del galardón…
La cuestión en tiempo de tanta uniformidad y seguidismo de las figuras es muy a…