FERIA DEL CABALLO

La firmeza de Castella y la entrega de Manzanares desbordan Jerez

Juan Luis Adrada
sábado 11 de mayo de 2024

De nuevo tarde de triunfo en Jerez tras lo vivido ayer con una terna habitual en esta feria como lo son Morante, Castella y Manzanares de la que se esperaba mucho y que, a la postre, concluyó con un contundente triunfo de Castella y Manzanares. La suerte no anduvo de cara para Morante de la Puebla y además tuvimos el percance de Luis Blázquez, que no acarreó males mayores que las contusiones en muslo y región torácicas que dejó la voltereta.

Una pena que Trolero no tuviera un puntito más de gas, se apagó muy pronto. Sebastian Castella dio toda una lección técnica cargada de valor y conocimiento abusando, si cabe, de la mejor condición que tuvo el toro, la nobleza. Quitó por chicuelinas y tafalleras sin corregir la posición metiéndose al público en el bolsillo; tónica que siguió durante toda la faena, en la que todo lo puso el torero. Se lo dejó llegar y lo consintió en la medida que el toro se dejó. Muy certero con la espada, obtuvo las dos orejas. Cabe reseñar que Luis Blázquez fue volteado al parear pasando a la enfermería, al parecer, sin cornada, pero con un fuerte varetazo.

Castella vive un momento muy bueno y lo puso de manifiesto de nuevo ante el quinto, Zaragallo, otro toro cortito de empuje y buscando tablas pero al que Sebastian supo hacerle bien las cosas con mucha firmeza y máxima entrega metiéndose en los terrenos del juampedro. A punto estuvo de ser prendido en uno de esos alardes de firmeza, pero todo quedó en un susto. Lo intentó sacándolo a los medios pero no ruvo más opción que acabar con él casi pegado a tablas. En cualquier caso, todo el mérito para Castella que pudo cortar algún trofeo de no ser por un pinchazo y descabello que cerró su actuación con una ovación.

No se dejó nada Manzanares en el sexto, le buscó las vueltas, puso todo el empeño desde que se abrió de capa para no irse de vacío ante Bandurrio. Faena contundente, asentada, tirando y alargando cada una de las embestidas que no regalaba el toro pero que el alicantino supo sacar. Toreó por ambos pitones y casi toda la faena se desarrolló en terrenos cercanos a tablas. Su clase junto con un afán inteligente por triunfar le hicieron acreedor de las dos orejas tras una estocada de las que nos tiene acostumbrados este torero. Así pues, puerta grande también para Manzanares que pone buen cierre a la feria jerezana.

Poca o ninguna transmisión tuvo Fagano debido a la escasez de fuerzas que presentó, porque su condición no fue mala, pero sus embestidas fueron pasando por allí sin pena ni gloria. Manzanares anduvo fácil con él, sin apreturas e intentando alargar las embestidas. Anduvo solvente con la espada a la segunda y su labor fue silenciada.

Entre centellazos y destellos transcurrió la faena del primero de la tarde, Saitenero, ante el que Morante de la Puebla resolvió con pinceladas escuetas de arte que encandila. Un toro que apuntó maneras de mansito y con pocas ganas de embestir. Incómodo en sus arrancadas topando los engaños y que, como decimos, apenas permitió ciertos momentos de la belleza artística que Morante hace fácil pero que difícil es poder imitar. Acertó con la espada al segundo intento y saludó una ovación.

Ninguna coba se dio Morante con el cuarto, Vapoleo de nombre y el de más apariencia de la tarde pero que no tuvo absolutamente nada dentro. Se le apretó en varas en un segundo puyazo en el que Barroso anduvo sobrado tras un percance en el primer intento que le mantuvo bajo la cabalgadura a riesgo de sufrir alguna lesión. Morante salió directamente con la espada de matar y tras pasarlo varias veces, armó el brazo y resolvió una circunstancia que no iba a llevar a nada. Los tendidos le abroncaron esperando al menos el intento de faena y ovacionaron, de forma tampoco justificada, al toro en el arrastre.

Plaza de toros de Jerez de la Frontera. Última de la Feria del Caballo. Toros de Juan Pedro Domecq, nobles, escasos de fondo y con tendencia a resguardarse en tablas. Morante de la Puebla, ovación y bronca; Sebastian Castella, dos orejas y ovación; y José María Manzanares, silencio y dos orejas. Entrada: Casi lleno.

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