Los sanfermines de este año han consagrado definitivamente la de Pamplona como la Feria del Toro. Los triunfadores han sido ese puñado de toreros embravecidos que se crecen ante el toro íntegro, encastado y con trapío porque con él se han hecho y a él le deben todo lo que son y lo que han conseguido con su actitud heróica. Ha sido ésta una feria de toros y de toreros. Las llamadas figuras, que a veces sólo demuestran serlo por sus exigencias en cuanto a ganaderías, composición de la terna y la “pastizara” que se llevan en el macuto, han pasado por la capital de Navarra de puntillas. Ha sido esta una feria de toreros bien hormonados, acostumbrados a verle la cara al toro y no a la “tora” que ensaliva capotes y muletas con sus cansinas y desangeladas embestidas.
Lea el artículo completo en su Revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
El ejemplo de San Fermín
Preguntado por su papel de mentor y por cómo afronta este regreso tan crucial, Marqués…
La iniciativa, que se desarrollará durante las semanas previas a la feria, permitirá a los…
La plaza de Saint Martin de Crau presenta su programación para 2026
Aparicio y Rojo cortaron un rabo cada uno. Aparicio lo hizo del excepcional quinto de…
Al grito del ya célebre "¡José Antonio, Morante de la Puebla!", la afición coreó al unísono…
"No sé hasta cuándo ni en cuántas plazas ni el número de festejos. De momento…