Es como insistir entre las capas de una cebolla. El inmovilismo. Provoca lágrimas que no obedecen a ningún instinto, animalidad, sentimiento, dolor, alegría o pasión. La experiencia vital que consiste en que nada puede cambiar es llanto por/de la cebolla. Estoy convencido de que si uno entre muchos es capaz de mantener su dignidad, su idea, su pasión, genera alrededor y con el tiempo de él una fuerza de empatía humana. Por eso al 2108, a las gentes que nos damos el lujo de estar vivos en el 2018, les pido manifestar cada una de sus pasiones. Sí. Soy partidario de la Tauromaquia. Sí. No soy partidario de la prioridad de la mascota. Sí. Soy partidario de la animalidad desde el antropocentrismo humanista.
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El llanto de la cebolla
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