EL PALCO
David de Miranda, con el gran Tabarro de Santiago Domecq. Foto: ArjonaDavid de Miranda, con el gran Tabarro de Santiago Domecq. Foto: Arjona

El presidente estuvo acertado en un aspecto y errado en otro

Rafael Comino Delgado
miércoles 10 de abril de 2024

Sé, por experiencia, que ejercer como presidente de una plaza de toros es muy difícil, pues muchas veces hay que tomar decisiones importantes en segundos o minutos, sabiendo de antemano que hagas lo que hagas serás criticado, porque agradar a todo el mundo es imposible. Hecha esta breve introducción, creo que el señor presidente de la corrida de Santiago Domecq en Sevilla el día 9 de abril pasado, don José Teruel, estuvo acertado al no conceder el indulto ni la vuelta al ruedo a un toro, el quinto de la tarde, que se rajó claramente al final de una larga faena, en la que mostró enorme bravura, casta y calidad en sus embestidas.

Claro que la culpa de que se rajara la tuvo, en nuestra opinión, el propio torero, que se lo llevó muy cerca de las tablas, pues muy probablemente si lo hubiese mantenido en los medios no se hubiese rajado. Para nosotros eso estaba claro, pues antes de rajarse claramente, ya el toro había mirado un par de veces a las tablas, con ganas de irse hacia ellas, pero el torero no se dio cuenta de ello, y finalmente acabó huyendo de la muleta y buscando el abrigo de las tablas. Un toro de indulto, o de vuelta al ruedo, en una plaza como la Maestranza, tiene que mostrar su gran bravura hasta el final, es decir, hasta la muerte. Al menos esa es nuestra opinión, que unos compartirán y otros no.

La faena fue inmensa, pues David de Miranda estuvo enorme, y toreó como nunca le había visto hacerlo, es decir, estuvo a la altura del toro, que hasta el momento de rajarse fue un dechado de casta, raza, prontitud, repetición y calidad, no obstante, insistimos en que no se puede indultar ni dar vuelta al ruedo a un toro que se raja de esa manera, por bravo que haya sido antes.

Por otra parte, creemos que el señor presidente no estuvo acertado al conceder la segunda oreja tras haber pinchado antes de la estocada definitiva. La Maestranza es una plaza de primera, y no sólo eso, es Sevilla, la segunda plaza del mundo tras Las Ventas de Madrid, o por lo menos eso dicen muchos aficionados, sevillanos y no sevillanos. Pienso que esa segunda oreja no se hubiese concedido en Bilbao, que lleva años siendo incluso más rigurosa que Sevilla. A veces Sevilla se muestra distante de ocupar ese segundo lugar, que le atribuyen, después de Madrid, con actuaciones, por parte del público y del presidente, solicitando y concediendo trofeos, que pueden catalogarse de fáciles o muy fáciles. Pero bueno Sevilla es Sevilla, que tiene su personalidad, y ahí está como un referente mundial en materia taurina y en otras cosas, y por eso durante la feria de Sevilla todo el orbe taurino está pendiente de lo que ocurre allí.

Antes de finalizar, queremos expresar nuestra sincera enhorabuena al ganadero, don Santiago Domecq, que echó una corrida para el recuerdo. Pero es que corridas como esa, o parecidas, lleva ya tiempo echando. Por algo será.

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