Con la pasión por Morante de la Puebla desbordada tras haber desatado el delirio con una antológica e histórica lidia total este jueves en Sevilla, la multitud se echó al ruedo para sacarlo en hombros de la Real Maestranza de Caballería aun sin haber cortado orejas por haber dibujado un faenón de rabo, premio que perdió el maestro sevillano por pinchar con la espada al cuarto toro.
A pesar de no haber podido cortar trofeos, y al ya famosísimo grito de "¡Jose Antonio, Morante de la Puebla!", la muchedumbre se lo llevó en hombros al término del festejo, dispuesta a sacarlo por la Puerta del Príncipe en unos minutos de emoción, pasión, delirio e incertidumbre. Pero la autoridad decidió dejarla cerrada, a cal y canto, parapetando la policía la puerta e impidiendo que el ídolo atravesara ese umbral de los elegidos.
Fue así cómo la autoridad se negó y se cerró en banda, a pesar de que las emociones se habían desbocado, sin comprender a un público enfervorecido. Por ello, finalmente, la multitud se lo llevó a hombros por la puerta de cuadrillas de la plaza de Sevilla.

