Se fue la feria de Madrid. Hubo de todo como en botica y también como es normal. Puertas grandes bien grandes; y puertas grandes bien chicas. Orejas de peso y orejas de papel. Algunos toros muy buenos para el torero y bastantes que se dejaron. Pero un número altísimo de animales bajos de casta. Hace años que no he visto peleas tan mansitas con el caballo. Si buscan la durabilidad en la muleta y obvian el examen del caballo: al final nos vamos a encontrar otra vez con el borrico que no anda.
Dicen que los ganaderos están preocupados y buscando ya subir los niveles de emoción del toro de lidia. ¿Me lo creo? El tiempo dirá; pero este espectáculo se soporta sobre una plataforma de falta de emoción alarmante. El asunto del monoencaste ha traído la rutina y la vulgaridad. Ya sé que de ese monoencaste hay seis ganaderías buenas y otras seis medio soportables. Pues eso es lo que tendría que subsistir. El amplísimo resto es basura.
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Entre la rutina y la ilusión
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