Cuentan que la España que vivimos ya no va a ser nunca la misma. Es decir, que las burbujas se agotaron. Las del ladrillo, las de las finanzas y las especulaciones. Permanecerán las de la gaseosa y el champán. Y las del cava, para los del mal gusto y peor memoria. Me dicen mis amigos tolerantes, que los tengo y buenos, que no es posible mi conversión hacia la corriente de lo no catalán. Es decir, y enumero como ejemplos, el no cava, no butifarra, no pan tumaca y no caracoles de la Mastressa, no al cocido a la catalana y no al pollo con gambas del Palamós. “Inter otras cosas”, que diría Séneca. Séneca era un ciudadano romano, nacido en Córdoba, que reía poco y pensaba mucho al que yo le suelo preguntar cosas. Y sobre esa ennumeración de productos, me dice que no hace falta ser adictos al no catalán para decir no. ¿Por qué, Séneca?
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Solo Perú vive un estado de euforia y crecimiento bajo los efectos de Roca Rey
Isabel Donet glosó la figura de su amigo y compañero tantos años, y director de…
El diestro castellonense anuncia que vuelve a torear siete años después de cortarse la coleta…
La Unión de Abonados de Madrid rinde un emotivo homenaje al torero gaditano en la…
Según informa El Mundo, el programa electoral de los populares incluye la restitución del galardón…
La cuestión en tiempo de tanta uniformidad y seguidismo de las figuras es muy a…