Santander. Feria de Santiago
Rafaelillo sometió a su lote de palhas con entereza y decisión. Fotos: ArjonaRafaelillo sometió a su lote de palhas con entereza y decisión. Fotos: Arjona

La entrega y valor de Rafaelillo, por encima de los palhas

Redacción APLAUSOS
viernes 30 de julio de 2010

Con un encierro de Palha muy desigual de presencia y complicado juego, Rafaelillo ha vuelto a dejar constancia de su entrega y valor ante la aspereza de su lote. El palco puso la nota negativa de la tarde devolviendo al cuarto sin motivo aparente. Por su parte, Padilla y Valverde se marchaban de vacío.

La divisa de Palha regresaba a Santander tras 81 años de ausencia y lo hizo con una corrida muy desigual de hechuras y de áspero y complicado el juego. El lote enviado por Joao Folque bajó el listón ganadero de la feria en cuanto a presentación con algún toro impropio de la categoría de la plaza

El primero de la tarde  fue un ejemplar deslucido que pese a los intentos de Juan José Padilla por agradar a un público que le quiere no tenía opción de lucimiento. Con su segundo, un toro que empujó de verdad en varas en un puyazo larguísimo en el que sacó al caballo hasta los mismos medios de la plaza, vivió una situación surrealista, en la que el presidente sacaba el pañuelo verde devolviendo al astado sin motivo aparente. El sobrero de Ortigao Costa, fue un manso pregonado al que persiguió sin opción Padilla por todo el ruedo. Para colmo de sus males, se atascó con el descabello.

Rafaelillo hizo un sincero esfuerzo con el primero de su lote. El toro, pegajoso, reponía y siempre pendiente del torero, era una prenda. Pese a ello el marciano le dejó la muleta puesta, consciente del peligro y sin arrojar nunca la toalla. No le dejó pasar para matar. Ante el quinto, Rafaelillo estuvo hecho un jabato. Con un ejemplar probón, complicado y que no regaló una sola embestida, se cruzó al pitón contrario y le dio el pecho para sacarle muletazos de mucho mérito. y que se convertían en lo de más emoción del festejo. El pinchazo y una media arriba dejaron en una ovación el premio a su entregada tarde.

El tercero fue un palha que embistió con brusquedad por el pitón derecho, deslizándose algo más por el izquierdo. Por ahí llegaron los únicos momentos lucidos de Javier Valverde, pero los naturales, de uno en uno, no calaron en el tendido. Mató de estocada desprendida. Con el que cerraba el festejo, que pareció embestir bien en los primeros tercios, el salmantino se volvió a diluir mientras duró el toro en un trasteo presidido por el unipase que no cogió altura.

Santander. Viernes 30 de Julio. Penúltima de la Feria de Santiago. Cinco toros de Palha, desiguales de presencia y de complicado juego en líneas generales y un sobrero (4º bis) de Ortigao Costa, que fue un manso imposible. JUAN JOSÉ PADILLA: Silencio y silencio; RAFAELILLO: Silencio y ovación. JAVIER VALVERDE: Silencio y ovación de despedida. Entrada: Casi lleno.

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