A estas alturas, si todo va bien, estaremos ya metidos en el vértigo de los sanfermines. En los años de bonanza decíamos: “¡Vaya jaleo el de Pamplona!”. En los años de crisis cambiamos el argumento: “¡Vaya suerte que Pamplona no pierda un ápice de su estruendo!”. Por eso lo de la capital Navarra va a ser un oasis en medio de ese erial en que se han convertido muchos de los tendidos de otras plazas y otras ferias.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
La hora de reordenar este espectáculo
En la diferencia está la gracia (y la virtud) no la maten. De San Blas…
El cohete que advierte del inicio del encierro ha corrido a cargo de Tomás Páramo.…
Un coso al que regresaron los toros por todo lo alto tras varios años de…
La capital charra ha vuelto a rendir honores un año más al maestro con la…
Ambas localidades cierran sus tradicionales carteles de abril
Harán el paseíllo los tres matadores de toros que tiene Navarra, los tres ‘javieres’: Javier…