LA GRANDEZA DE LOS TOREROS

La machada de Curro Díaz: hacer temporada con una pierna menos

Redacción APLAUSOS
viernes 20 de noviembre de 2020
El linarense sufrió una doble fractura de peroné en su primera corrida del año -el 5 de septiembre, en Manzanares- y sin que la seria lesión trascendiese optó por torear hasta su último compromiso del pasado 18 de octubre en Niebla

Las historias de superación de los toreros darían para escribir no un libro, sino varios. El hasta ahora último capítulo lo ha protagonizado Curro Díaz, que en su primera corrida de esta dificilísima temporada -el 5 de septiembre, en Manzanares (Ciudad Real)- le cogió un toro de Las Monjas y le fracturó el peroné de la pierna derecha por dos sitios sin que aquella seria lesión trascendiese.

El torero, lógicamente dolorido, siguió adelante, pero tan solo tres días después, en su segundo compromiso de 2020, volvió a ser volteado -esta vez por un toro de Victorino Martín, en Villanueva del Arzobispo (Jaén)- y su cuerpo quedó de nuevo maltrecho. Sin embargo, tampoco quiso dar importancia a sus lesiones. Nada quería que le frenase en un año tan sumamente complejo para él y toda su cuadrilla.

Por delante aguardaban en su agenda los compromisos de Nimes (Francia), Cabra (Córdoba) -en la Gira de Reconstrucción, renunciando a sus honorarios- y Granada. Cumplió con todos ellos, además con general éxito, y no fue hasta el 5 de octubre -transcurrido un mes exacto del percance en Manzanares- cuando aceptó someterse a una resonancia magnética. El resultado de la prueba fue concluyente: a la doble fractura de peroné -que ya había empezado a hacerse callo- se sumaban distensiones musculares de grado dos con desgarro fibrilar asociado a nivel de los músculos peroneos, corto y tibial anterior y posterior. Lesiones que hubieran hecho parar al común de los mortales, mas no así a Curro Díaz, quien sin dolerse ni querer hacer público el diagnóstico continuó haciendo lo que más feliz le hace: torear.

Y lo hizo, triunfando en Jaén -donde desorejó por partida doble a un toro de Victoriano del Río- y en Niebla (Huelva) donde concluyó el séptimo paseíllo de su temporada el domingo 18 de octubre. La machada -una más en su carrera- tocaba a su fin: había echado la temporada adelante con una pierna menos. Sin alardear de su gesta, sin querer darle publicidad, haciéndolo con la misma naturalidad con la que torea. En efecto, se torea como se es.

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