Que la supresión de la suerte de matar en las corridas de toros significa hurtarle al toreo su esencia sacramental, puesto que la estocada es el eje crucial sobre el que giran la vida y la muerte de toro y torero, es innegable. Quizás los antitaurinos sean más listos de lo que nos creíamos, y hayan pensado que a la larga el perjuicio a la Fiesta será mayor erosionando sus cimientos que combatiéndola a cañonazos. Dicen los italianos que piano, piano chi va lontano, algo equivalente al "se hace camino al andar" del poeta. Y resulta evidente que la decisión de celebrar las corridas a la portuguesa, adoptada por los jerarcas ecuatorianos, ha perjudicado a la tradicional feria de Quito, porque a causa de la misma algunos toreros de campanillas han decidido no cruzar el charco para hacer el paseíllo en aquella plaza.
Lea el artículo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
La polémica está servida
"Para la recuperación de la fractura me dijeron que de 4 a 6 semanas. Llevo…
De San Blas a San José, las primeras ferias de la temporada lucen diferentes y…
El cohete que advierte del inicio del encierro ha corrido a cargo de Tomás Páramo.…
Un coso al que regresaron los toros por todo lo alto tras varios años de…
La capital charra ha vuelto a rendir honores un año más al maestro con la…
Ambas localidades cierran sus tradicionales carteles de abril