Noticias

La tarde de los tres toros indultados en la Santamaría de Bogotá

Aunque la fiesta brava colombiana vivía sus mejores años en cuanto a toreros, había preocupación en las ganaderías por la escasez de sementales. Un grupo de ganaderos abogó por el indulto a los toros más bravos para sirvieran de simiente a las diferentes ganaderías del país. La propuesta surgió ante la negativa del ministerio de Agricultura de permitir la importación de sementales desde España para prevenir la fiebre aftosa.

Ese mismo día que los santacoloma de Francisco García y su hijo Antonio se ganaron el corazón de los taurinos de la capital, se estrenó un nuevo reglamento, que estableció en 435 kilos el peso mínimo de las reses para la lidia. Reproducimos el relato del magnífico libro "La Santamaría, 90 años de primera" de Víctor Diusaba, Diego Caballero y Rodrigo Urrego, en lo referente a dicha corrida.

"La primera gran faena de la tarde llegó con Rompegala, el cuarto toro de la tarde, que pesó 452 kilos y con el que Santiago Martín “El Viti” se reveló como uno de los mejores toreros de la época. Ligó naturales en series de seis y hasta ocho pases rematados con pectorales de perfecta ejecución".

Foto: Manuel H. Rodríguez

El quinto de la tarde, Rehiletero, fue el toro con el que Palomo Linares se metió en la apoteosis de la tarde. "Don Sebastián no es Palomo de Linares, sino Cóndor de los Andes, su toreo de capa espatarrao, llevándose los toros hasta las femorales, cargando la suerte… Y luego su toreo de muleta, embraguetado. Torero macho". Con Rehiletero, Palomo inició su larga lista de toros indultados de la divisa roja y gualda de Vistahermosa.

Enrique Calvo “El Cali” cortó una oreja a su primer toro, al que se le dio la vuelta al ruedo y con el que empezaba a quebrar su mala racha en los sorteos en la Santamaría. Antes de que saliera su segundo toro, el sexto de la tarde, El Viti y Palomo ya tenían las llaves de la puerta grande. Pero en los corrales quedaba Soleares, el toro con el que Enrique se unió a la locura colectiva que ya era la Santamaría. "Difícil tuvo la papeleta al tener que enfrentarse al Viti y Palomo Linares. La constatación ponía casi insalvable la papeleta. Pero El Cali, valor indomable, superó la prueba y alcanzó casi inasequible: equipararse a Palomo y anotarse los mismos trofeos. Tres orejas fueron a parar a su esportón. Y en el pensamiento de los buenos aficionados una esperanza y una gran ilusión: la de haber encontrado en Enrique Calvo un ídolo. Y algo más: una figura antológica del toreo americano capaz de competir con las de toda España, que es tanto como decir del mundo entero".

Así fue reseña de la tarde en la revista El Ruedo, que tituló la crónica: “La bravura que inmortaliza”. Al finalizar la tarde, el albero se inundó de aficionados que sacaron en hombros al ganadero Antonio García y a los toreros El Viti, con su terno azul noche y oro; Palomo Linares, con su tradicional blanco y plata; y El Cali, de celeste y oro.

Acceda a la versión completa del contenido

La tarde de los tres toros indultados en la Santamaría de Bogotá

Alfonso Ávila

Entradas recientes

La Escuela de Tauromaquia de Valencia inaugura su temporada en Puçol

Participaron Iker Rodríguez, Juan de Rocío, Víctor Roig, Pablo Torres y José Román

4 horas hace

Revolución en los trebejos de torear

Los trastos, trebejos, chismes, avíos, engaños… que de todas maneras les llamamos al capote y…

6 horas hace

Jesús Enrique Colombo, triunfador de la Feria de San Sebastián

El torero venezolano se llevó también el premio a la mejor estocada; David de Miranda,…

12 horas hace

Fortes, Aarón Palacio y Pedraza de Yeltes, premiados en Madrid

La Unión de Abonados de Madrid entregó este sábado en Las Ventas sus galardones a…

12 horas hace

José Garrido, tres orejas en Lenguazaque

El torero extremeño salió a hombros en la alternativa de Anderson Sánchez, que logró un…

12 horas hace

Juan Pablo Sánchez y Héctor Gutiérrez se reivindican en León

Cuatro orejas equitativamente se repartieron ambos; Juan Ortega no tuvo suerte con su lote ni…

13 horas hace