Este domingo, 13 de abril, Rafael Cerro se convertirá en matador de toros. Lo hará en Navalmoral de la Mata, muy cerquita de su Saucedilla natal, al lado de Castella y Perera, “casi ná. Son dos figurones del toreo”, admite. Aquel niño en el que Ortega Cano depositó toda su fe en 2010, cuando lo vio por primera vez por televisión en el certamen de novilladas televisadas de Canal Sur, ya ha quemado una etapa de su carrera y comienza otra mucho más difícil, la de codearse con las máximas figuras del momento. Al fin le llegó la hora al cacereño tras tres temporadas como novillero en las que ha dejado su impronta de torero con corazón guerrero y alma de artista.
- “Tenía ganas de que llegara este día, me siento muy afortunado por ello, ahora hay que apretar mucho porque la situación es difícil”
- “En las plazas grandes me juego la vida sin problema alguno, en Madrid por ejemplo, hay muy buenos médicos. ¿Quién dijo miedo?”
- “Lo primero que voy a hacer cuando gane dinero es comprarle una casa a mis padres, se lo merecen y me motivan para seguir arrimándome”
- Ortega Cano: “Estoy viviendo estos momentos como si fuera yo mismo. A Rafael le quiero como a un hijo y verle dar ese paso tan importante es una alegría muy grande”
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