La incertidumbre ha marcado durante semanas la organización de los festejos taurinos de las Ferias y Fiestas de San Victorino en Arévalo. El retraso en el procedimiento administrativo para adjudicar la gestión de la plaza hizo temer que la localidad abulense pudiera quedarse este año sin toros, una posibilidad impensable para un pueblo con una profunda tradición taurina y referente en la zona de La Moraña.
Cuando la adjudicación inicial quedó sin efecto, el empresario arevalense Martín Perrino recibió la llamada para hacerse cargo de la feria con apenas una semana de margen. "A mí me llaman con ocho días de antelación y me dicen que la empresa que lo llevaba no se va a hacer cargo", explica. Comenzó entonces un trabajo contrarreloj para sacar adelante toda la programación. "Problemas ha habido todos los del mundo, aunque ninguno que no haya sido solucionable", resume.
Perrino, que regresa cinco años después a la gestión de la plaza tras haber dirigido la misma durante más de dos décadas, aclara que nunca llegó a concurrir al proceso de adjudicación. "Yo no metí la solicitud; se presentaron dos empresas y se lo adjudicaron provisionalmente a una de ellas". Sin embargo, una impugnación paralizó el procedimiento durante semanas y, a su juicio, el tiempo no se aprovechó. "Han tardado cerca de cincuenta días en contestar y el Ayuntamiento podía haber ido haciendo cosas, pero no las hizo. Al final no había nada preparado".
El empresario asegura que encontró obstáculos para cerrar la corrida que inicialmente tenía prevista. Según relata, el apoderado de "un torero que para mí es figura" llegó a presionar a una ganadería para impedir la contratación del encierro. "Le dijeron que si me daban la corrida no le volvían a llevar un toro".
Con la experiencia de casi tres décadas organizando festejos en Arévalo, Perrino asume el reto por responsabilidad con la afición. "Llevo veintiocho años dando toros en Arévalo, dieciséis con el actual alcalde y jamás hemos tenido un problema", recuerda. Esa trayectoria fue determinante para aceptar una organización a contrarreloj. "No podía consentir que Arévalo se quedara sin toros", afirma, aunque matiza que su decisión "no era por salvarle la situación a nadie".
Durante su anterior etapa al frente del coso arevalense, la plaza acogió a las principales figuras del escalafón, consolidándose como una de las citas taurinas más importantes del verano en Castilla y León. "A Arévalo han venido todas las figuras. Morante ni sé las veces que ha venido... y, si Dios quiere, tendrá que volver", señala.
Aunque reconoce que el escaso margen redujo las posibilidades para confeccionar la feria, considera que el cartel de este año -Jiménez Fortes, Víctor Hernández y Marco Pérez con toros de José Vázquez este sábado refleja el excelente momento que atraviesa el relevo generacional. "Creo que es el cartel del momento, un cartel de jóvenes", sostiene, convencido del nivel que ofrece actualmente la cantera. "Hay una generación espectacular. Manuel Diosleguarde, Mario Navas, toda la gente de Salamanca... hay chavales muy buenos".
Entre ellos destaca a Marco Pérez, de quien recuerda que "ya de niño era un prodigio", además del gran momento que atraviesan Víctor Hernández, tras su actuación en San Isidro, y Fortes, con quien mantiene una estrecha relación.
Superado ya el ecuador de las Ferias y Fiestas de San Victorino, Arévalo ha vuelto a celebrar sus tradicionales festejos taurinos con encierros, una corrida de toros y un concurso de recortes, permitiéndose mantener una de las señas de identidad de la localidad y de toda la comarca de La Moraña.

