FERIA DE ABRIL
(Foto: González Arjona)(Foto: González Arjona)

Morante sueña el toreo de capote en la Maestranza

Recital a la verónica del sevillano, que protagoniza el suceso del abono y saluda en sus dos toros
Víctor García-Rayo
miércoles 17 de abril de 2013

Talavante, herido en una mano, pierde en el sexto una oreja con la espada; Castella, a portagayola dos veces, sufrió una fuerte voltereta y fue ovacionado en su lote.

Talavante, “herida incisa en dorso de mano izquierda producida por estoque”

Fernando Plaza, “contractura muscular en región lumbar”

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Morante de la Puebla ha sublimado el toreo de capote esta tarde en la Maestranza. Esa ha sido la nota más destacada de un festejo en el que Alejandro Talavante pudo perder una oreja con la espada en el sexto, al que saludó en la puerta de chiqueros. Sebastián Castella, por su parte, recibió a su lote a portagayola, fue volteado y saludó sendas ovaciones. La corrida de Cuvillo, desigualmente presentada, fue baja de raza en general.

Así vivimos la narración on-line del festejo:

Arranca el paseíllo en la Maestranza de Sevilla con Morante de la Puebla vestido con un terno burdeos y oro, Sebastián Castella que luce un blanco y oro con bordados en lila y Alejandro Talavante que lleva un vestido malva y oro. La climatología es muy favorable, luce el sol y no hace viento. Además, el ambiente es fantástico ya que se ha colgado el cartel de “No hay billetes”. La terna despacha un encierro con el hierro y la divisa de Núñez del Cuvillo.

Abrió plaza un toro jabonero y bondadoso de Cuvillo, cuya virtud principal fue la profundidad de sus embestidas por el pitón izquierdo, ya que por el derecho pegaba un pequeño gañafón a la salida de los muletazos. A Morante le gustó desde el principio el animal, toreándolo con decisión y temple de salida con el capote. Luego, muleta en mano, cimentó la faena sobre el pitón izquierdo, brillando su naturalidad y la nobleza del toro. Sonó la música pero al toro le faltó un poquito más de empuje para haber sido sublime, aunque mostró gran calidad. El sevillano anduvo entregado con él, matando de media estocada que bastó. Saludó una fortísima ovación desde el tercio.

Sebastián Castella, que brilló toreando por chicuelinas en el primero en su turno de quites, se fue a recibir al primero de su lote a portagayola. Ejecutó una emocionante larga cambiada, lanceando después de pie a pies juntos. Perdió la cara al de Cuvillo en la salida y éste le arrolló por el pecho, cogiéndole después por entre los muslos. Parecía estar herido, pero el francés permaneció en el ruedo. Al toro le faltó empuje y eso impidió que la faena de muleta tuviera continuidad. El ejemplar obedecía en los primeros muletazos de cada tanda pero tendía a pararse a partir del tercero, lo que restó brillantez a su quehacer. Muy firme el torero en todo momento, emborronó su labor con el mal uso de la espada. Saludó una ovación.

No estuvo a gusto Alejandro Talavante con el tercero. No se acopló ni se entendió el extremeño con el de Cuvillo, que tampoco fue excesivamente problemático. Fue protestado por blando el animal, aunque luego no blandeó. Con la espada mató al tercer intento y empleó por tres veces el descabello. Pasó a la enfermería aquejado de un corte en la mano izquierda.

El suceso de lo que llevamos de abono en Sevilla llegó con el toreo de capa de Morante al cuarto. Apoteósico, cumbre, extraordinario. Todos los adjetivos positivos son pocos para definir cómo toreó el sevillano a la verónica a “Galiano”, al que cuajó de salida y luego en dos quites posteriores, uno de ellos por chicuelinas. Una media duró, directamente, toda una eternidad. Sonó la música en honor del torero y crujió la plaza con un toreo distinto y único. No se puede torear mejor con el capote. Luego, brindó la muerte del toro a don Ángel Peralta, pero el animal no acompañó y Morante, decidido y centrado, no pudo culminar lo que iba para lío gordo. La ovación en los medios fue tremenda.

De nuevo a portagayola se fue Castella para recibir al quinto, al que dio una larga cambiada y posterior farol de rodillas. El toro, que salió suelto del caballo, marcó desde el primer tercio su tendencia a rajarse. Se cumplieron los pronósticos y el animal terminó buscando las tablas, aunque no sacó peligro. En el inicio de la faena de muleta hizo concebir algunas esperanzas pues se movió, y Castella, pleno de quietud y ligando bien, hizo sonar la música, pero al final la faena fue una constante pelea por tratar de sujetar al de Cuvillo, que terminó junto al torero en terrenos de chiqueros. Se justificó el francés, que entró firme y derecho a matar, logrando la estocada al primer intento. El toro tardó en morir y todo quedó en saludos tras aviso.

Talavante perdió con la espada una más que probable oreja del sexto, un toro al que recibió a portagayola y duró más que sus hermanos. En esta ocasión sí entendió el extremeño al de Cuvillo, realizando una faena bien estructurada, que gustó al público por sus trazos de profundidad y quietud, sobre todo en la parte final de la faena. La labor fue larga y, como pinchó antes de la media final, sonó un aviso previo a la ovación con la que le despidió la Maestranza.

Sevilla, 15 de abril de 2013. Toros de Núñez del Cuvillo, desiguales de presentación y bajos de raza. El mejor lote en conjunto fue el de Talavante. Morante de la Puebla: Ovación con saludos en ambos; Sebastián Castella: Ovación con saludos y saludos tras aviso; y Alejandro Talavante: Silencio y saludos tras aviso. Entrada: Lleno de “No hay billetes”. Talavante fue atendido en la enfermería de una “herida incisa en dorso de mano izquierda producida por estoque que interesa a planos superficiales comprobándose integridad de tendones extensores. Sutura bajo anestesia local. Pronóstico leve que no le impide continuar la lidia”. Por su parte, el banderillero Fernando Plaza fue atendido de una “contractura muscular en región lumbar. Se aplica analgesia tópica y Aines intra muscular. Pronóstico leve que no le impide continuar la lidia”. Ambos partes están firmados por el Dr. Octavio Mulet Zayas.

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