El toreo se gana o se pierde lejos de los públicos. El toreo comienza a ganarse o perderse en el día a día, en los entrenos, en la búsqueda de fondo, en la soledad. El éxito o el fracaso del torero comienza mucho antes de un paseíllo, muchos días y casi años antes de que se abra el telón y se enciendan los focos tras sonar los clarines. Entonces sólo es una suma de azar, de actitud, de encaje. El torero sale en hombros cuando comienza a caminar pisando la arena convencido de quién es, que sabe, que puede, que siente. Luego, sale o no sale, se cumple el azar o no. Porque, al revés jamás sucede: nadie no convencido de quién es y de qué siente jamás saldrá en hombros de una plaza.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 1963
"Tanto Daniel Luque como Adolfo Martín lamentan profundamente que esta situación sanitaria impida hacer realidad…
La Feria de Nuestra Señora de la Consolación contará también con un espectáculo ecuestre y…
Los escolares del campamento de verano, coordinado por Francisco Ramos, comenzaron la jornada haciendo un…
Ambos cortaron una oreja cada uno por distintas vías. El sevillano por la rama del…
Las romas espadas se llevaron una triple puerta grande en el arranque de la Madeleine:…
Han sido más de 600 personas las que se han acercado a compartir esta acción…