En Pamplona no hay crisis. Pero es que sucede algo que no se iguala en ninguna otra feria: San Fermín sin toros no podría existir. Y eso nos salva. El maridaje fiesta y toros ha creado una fiesta tan fastuosa que va desde las ocho de la mañana a las once de la noche, desde el encierro al encierrillo. El toro es la columna vertebral de esta explosión festiva. Luego vendrá la tradición, el vino y las viandas y lo que quieran. Pero el toro es básico. Y el encierro prende la mecha, la fiesta del apartado la mantiene, la corrida de la tarde la eleva y cerca de la medianoche llegan a los corrales de Santo Domingo los toros del día siguiente. Tú le quitas los toros a Pamplona y ya puedes traer varietés, ópera, ballets, cantantes de rock o lo que te salga de dónde tengas las meninges de la imaginación. Nada vale. Está basado sobre el toro y hasta a San Fermín le han comprado un capotillo y otorgado la presidencia y prevención celestial de los encierros.
Lea el artículo completo en su Revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
Nada es casualidad
El valenciano ha sido uno de los nombres propios de la recién terminada temporada 2026…
Solo Perú vive un estado de euforia y crecimiento bajo los efectos de Roca Rey
Isabel Donet glosó la figura de su amigo y compañero tantos años, y director de…
El diestro castellonense anuncia que vuelve a torear siete años después de cortarse la coleta…
La Unión de Abonados de Madrid rinde un emotivo homenaje al torero gaditano en la…
Según informa El Mundo, el programa electoral de los populares incluye la restitución del galardón…