Hay ideas que matan y pensamientos que suicidan. Lentamente. Esas ideas que uno piensa y esos pensamientos que se tratan con el cuidado más tolerante, racional y coherente. Una idea llega ligera y adquiere peso cuando se piensa y pensar no es otra cosa que examinar las ideas en el tribunal más implacable que es el de la coherencia. Si la idea pasa ese examen ya es pensamiento. Y eso la convierte en un contenido firme, convencido, no negociable. Hace mucho tiempo que la idea sobre el poder que tiene un presidente para conceder la segunda oreja a un torero me parecía obsoleta ilógica incoherente anacrónica y a partir de todos esos calificativos, una deformación de la fiesta, un azar con tintes presidencialistas, un gesto grave de república bananera.
Lea el artículo completo en su Revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
No hay ninguna razón
En un hecho sin precedentes, el genio sevillano estará presente en todas las corridas de…
El doctor González Masegosa, que dirige su recuperación, ha diagnosticado la lesión por los fuertes…
El torero francés fue prendido por el quinto toro de la tarde en el tramo…
El sevillano corta una oreja de cada toro y abre la puerta grande
En el cartel de esta tarde se han anunciado Uceda Leal, Clemente y Pablo Aguado…
La terna se estrella en una corrida de escasas opciones en la que Clemente realiza…