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FERIA DE ABRIL

Juli, oreja de figura en Sevilla

El madrileño, protagonista de los únicos pasajes notables de un festejo marcado por el poco juego de la corrida de Garcigrande y Domingo Hernández

Fotos: ARJONA

Altísimo nivel de un torero extraordinario el registrado en el quinto capítulo del festejo. Oreja tras aviso para El Juli, que ofreció toda una lección de tauromaquia. Dio gusto verle. Fue toda una enciclopedia de entrega, colocación, ambición y conocimientos técnicos. Exprimió hasta las últimas consecuencias al de Domingo Hernández. Antes lo cuajó de salida con el capote, tanto en los lances de recibo como en el quite. Se dejó vivo al animal en el caballo para, más tarde, muleta en mano, aprovechar las bondades del toro y ayudarle a romper hacia adelante. Se entregó al toro y el toro se entregó a él. Bajo los sones de Suspiros de España plasmó naturales profundos y de mano baja. Perfectos los terrenos y las distancias aplicadas en cada momento. Coronó su maciza faena de una estocada y un golpe de verduguillo. Oreja de figura del toreo.

El Juli le planteó la faena al segundo en los medios. El de Garcigrande fue un toro noble frente al que estuvo muy bien con el capote el madrileño. Tuvo además fondo, sin embargo en cuanto se sintió sometido por la exigente muleta de Julián acusó los kilos. La faena, si bien no alcanzó grandes cotas, tuvo momentos notables en tanto en cuanto El Juli le sacó todo lo que el toro tenía dentro. Labor entregada y mal rematada con la espada.

El primer capítulo de la tarde quedó completamente en blanco. Acusó mucho la tablilla el de Garcigrande, aun sin ser de los más pesadores de la corrida. Demasiados kilos. Le costó un mundo desplazarse pese a que se le midió en los primeros tercios. Llegó a la muleta sin alma, sin poder empujar ni tirar para adelante. Imposible para Morante de la Puebla, que dejó una estocada habilidosa.

No quiso Morante ver al cuarto, un animal muy serio, con 637 kilos y dos puntas, al que permitió que le dieran muchísimo en el caballo entre las protestas del respetable. Luego, entre que el toro no se movía y que el sevillano, escaso de confianza, no quiso verlo, no pasó nada. Mal con los aceros. Pitos tras aviso.

A menos el que hizo tercero, que fue notablemente mejor por el pitón derecho que por el el izquierdo, por donde planteaba dificultades y protestaba. Le faltó, además, transmisión y terminar de romper de verdad para adelante. La faena de Alejandro Talavante no tuvo mayor relevancia, siendo silenciado.

Se cerró la corrida con un toro que no confió a Talavante, que apenas duró en la cara del animal. Cogió la muleta y lo macheteó casi de inmediato entre la sorpresa del público. No se vio con ganas al extremeño, sin que el toro marcara complicaciones especiales. Entró a matar cuatro veces. Silencio.

Sevilla, jueves 27 de abril de 2017. Toros de Garcigrande (1º, 2º y 3º) y Domingo Hernández (4º, 5º, 6º). Bien presentados aunque grandones, amplios, serios, nobles y que, posiblemente, acusaron su excesivo peso. Morante de la Puebla, silencio y pitos tras aviso; El Juli, palmas y oreja tras aviso; Alejandro Talavante, silencio en su lote. Entrada. Lleno de "No hay billetes".

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