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MADRID.- FERIA DE SAN ISIDRO

La solvencia de Morenito entre la belleza vacía de La Quinta

El Cid pecha con el peor lote de una sosa corrida de La Quinta, salvada por la movilidad de los dos últimos ejemplares

miércoles 09 de mayo de 2018, 18:43h

Fotos: JAVIER ARROYO

El primero pesó cerca de 600 kilos. Un pavo en toda regla. Hondo y serio, golpeó con violencia las tablas a su paso desde la salida. Juan Bautista lo paró con soltura. Sangró mucho el toro en el peto de Puchano, duro el segundo puyazo. Del tropezado quite de El Cid se salvó la torera media por el derecho. El toro fue recortando el recorrido en la muleta. Bautista trató de empujarlo hacia delante. Los toques, quizá demasiado violentos, descompusieron al sosote santacoloma. La estocada cayó baja.


Manseó el cuarto de La Quinta aunque empujó después en el peto de Alberto Sandoval. Antes había humillado en el suave capote de Juan Bautista, que lo paró con mucha facilidad. En la muleta la perfección técnica de Bautista tapó la condición del toro, que se lo pensó en el embroque más de una vez. Terminó soseando, sacando la cara por encima del palillo, pero con fondo de nobleza y, sobre todo, temple. Bautista, aseado y limpio en todo momento, dejó una gran estocada. Un punto trasera quizá pero de efecto inmediato.

El berrendo en cárdeno que hizo segundo apuntó poca humillación de salida pero se desplazó con nobleza. Pasó desapercibido en los primeros tercios, Curro Robles cruzó el anillo llevándoselo a punta de capote hasta el burladero de matadores con mucho temple. El Cid brindó a la parroquia. Tres tandas sobre la mano derecha ilusionaron a los tendidos que entraron especialmente en los cadentes pases de pecho. Al echarse la muleta a la mano izquierda se le vino recto hasta el punto de perder el engaño. Continuó por la derecha pero ya no alcanzó la emoción anterior. El toro se había aburrido, venía dormido, sin humillar. Lo pasaportó de estocada y varios descabellos.

Un tío cinqueño fue el quinto, el único toro negro del sexteto. Abierto de cara, corniveleto. Ya de salida recortó el viaje por lo que El Cid decidió pararlo sobre las piernas sacándoselo hasta los medios. En la brega estuvo muy acertado El Lipi. En la muleta fue una prenda. El Cid estuvo solvente, se puso por los dos pitones e incluso pasó apuros en una violenta colada. La estocada quedó atravesada

Arrebatado fue el saludo de Morenito de Aranda con el capote. Lleno de expresión, ganando terreno, enganchando adelante. Las personales verónicas del burgalés fueron como un calambre que espabiló a la afición. Las medias del remate tuvieron la misma entrega que el resto del saludo. Picó trasero Héctor Piña. El quite de Juan Bautista fue abrochado con una larga cordobesa lentísima. El inicio de muleta tuvo torería. Después se aplomó el toro. Morenito buscó la colocación, pero el buen toro de La Quinta ya lo había dado todo. No aguantó la lidia. El descabello se le trastabilló a Morenito.

Morenito corroboró en el sexto la buena sensación que había dejado en el tercero. Una actuación sólida, cuajada, solvente. El sexto tuvo movilidad pero le faltó entrega. El final siempre lo hizo a media altura, como delató el buen trazo de Revuelta durante la lidia. Zamorano lo cuajó en banderillas. Morenito apostó dando distancia al toro y dejándosela siempre por delante. Algunas tandas tuvieron emoción porque el toro reponía con viveza. A veces se coló, otras la tomó con transmisión pero siempre salió con la cara por arriba. Morenito emborronó con los aceros la buena imagen dejada hasta coger los aceros. El toro tuvo emoción. La corrida de La Quinta no respondió a la belleza de su lámina pero nadie se aburrió en los tendidos.

Madrid, miércoles 9 de mayo de 2018. Feria de San Isidro. Toros de La Quinta, bien presentados, serios y de bella estampa pero faltos de entrega en líneas generales. Juan Bautista, silencio y saludos; El Cid, silencio en ambos Morenito de Aranda, silencio y silencio tras dos avisos. Entrada: Tres cuartos de plaza. Saludó en el sexto José Manuel Zamorano.