Con distintas circunstancias cada uno de ellos y triunfando a lo grande el día de San Juan. Manuel Jesús "El Cid", un torero sevillano que cuando decidió reaparecer nadie le hizo caso y no valoraron toda su trayectoria, ha demostrado que quiere y puede estar ahí el tiempo que quiera. Tenemos la fea costumbre de entregarnos a la mala memoria y en este caso de que todo lo que ha realizado en su carrera el torero de Salteras no fuera reconocido. Recuerdo los ofrecimientos de Madrid y de otras empresas cuando decidió volver a los ruedos en los que no valoraron en absoluto todo lo que había sido y ofreciéndole, si es que le ofrecían, una pringá por torear.
Con el triunfo de Alicante demuestra que conserva su mano izquierda, su temple y su toreo. Los artistas cuanto mayores más inspirados. Los indios americanos eligen como jefe supremo al de la muchas plumas y muchos años porque conservan la sabiduría del paso del tiempo. Los toreros cuanto mayores mejores y eso es lo que ha demostrado El Cid en Alicante.
El otro sevillano es Manuel Escribano al que han condenado a matar corridas duras sí o sí cuando es un torero con un toreo fácilmente acoplable a embestidas dulces y nobles. Pues en Alicante salió un grandioso corridón de toros de Victorino Martín, encastados pero obedientes, y a esos, y a los que pusieron algún problema, Escribano los entendió a la perfección para hacer y dar un muestrario variado de su toreo. Y todo esto con un Manzanares, en su tierra, en el día grande y con victorinos, cosa rara, a punto de acompañarles en la salida a hombros, pero la espada se lo impidió. Día de San Juan, dos sevillanos que merecían dejar claras algunas cosas e injusticias varias.
Foto: Antonio Vigueras
