www.aplausos.es

FERIA DE SAN FERMÍN

El grito de ¡Pepín, Pepín! vuelve a rugir en Pamplona

El murciano vuelve por sus fueros a su plaza talismán con una faena épica y cargada de emotividad premiada con una oreja de ley

jueves 12 de julio de 2018, 18:42h

Fotos: JAVIER ARROYO

Pepín Liria, que reapareció en Pamplona para cumplir sus 25 años de alternativa, salió frente a su primero atacando, fiel a su concepto, con un saludo capotero variado compuesto por dos largas en el tercio, verónicas y chicuelinas, que abrochó con una media de rodillas. Abrió la faena de muleta de hinojos y el toro, que se quedaba corto, a punto estuvo de cogerle. No fue un toro fácil. Duro, exigente, áspero, con movilidad y soltando la cara a veces. Pepín dio la cara con firmeza y valor, intentando con temple romper adelante la embestida. Le puso a prueba y Pepín respondió. Mató de una estocada que hizo guardia.

Mejor condición tuvo el cuarto de la tarde, que permitió a Pepín Liria estar más a gusto y mostrar toda la disposición con la que vino a una de sus plazas. Tuvo nobleza el de Victoriano, aunque poco fondo. Fue una faena de menos a más. Tras brindar al hijo de Espartaco, comenzó la labor muleteril con un cambiado en los medios, para después seguir toreando muy confiado. Lo verdaderamente emocionante llegó al final. Con el toro ya rajado, metido en tablas, apretó al de Cehegín sin echarle mano, pero fue en un desplante cuando cogió feamente al torero, que cayó en muy mala posición con el cuello. Se repuso y ahí rompió Pamplona con él. Se tiró de rodillas nuevamente en un gesto de raza y vergüenza torera, con los tendidos de sol apoyándole con su habitual grito de guerra ¡Pepín, Pepín!, antes de dejar una estocada a matar o morir de la que salió trompicado. Cortó una oreja y el palco no atendió la fuerte petición de la segunda. Momento épico y emocionante.

EL JULI, AL NATURAL

El segundo de la tarde se vino muy a menos en la muleta, con muy poco recorrido y sin apenas entrega. Pareció mejor en las manos de Juli, que sacó todos los recursos posibles aunque sin éxito. Lo llevó en línea recta, sin atacarle y dándole tiempo, aprovechando la inercia, pero la faena no tomó vuelo por la escasa entrega del animal, que se defendió más que atacó.

Supo El Juli sacarle partido al quinto, que no tuvo muchas virtudes aunque sí movilidad y nobleza. Puso la técnica al servicio del toreo para construir una labor a más, muy templada y bien cimentada para acabar sacando muletazos muy sentidos y hondos. Verticalidad y relajo tuvieron algunos naturales, otros más rotos y largos. Labor rica en matices y de nota sobre la izquierda. Mató de una estocada casi entera que fue suficiente. Saludó una ovación tras la petición de oreja.

El tercero, alto y feo de hechuras, tampoco tuvo una lidia fácil. Exigió firmeza, sitio y mando, y respondió Ginés Marín, que hizo un esfuerzo y logró estar a la altura. Bonito y torero el inicio de faena, doblándose con autoridad. El toro, que tuvo alegría y prontitud, no siempre iba metido en los engaños y no acababa de seguirlos hasta el final, reponiendo. Sitio le dio Ginés para aprovechar su inercia. No se aburrió en una faena larga en la que al final, tirando muy bien del animal por abajo, consiguió buenos naturales. Ahí respondió mejor el toro. Pinchó en varias ocasiones antes de dejar una estocada caída.

El sexto fue devuelto tras lesionarse una mano. No tuvo ninguna opción el extremeño con el sobrero, del mismo hierro, muy deslucido. No se empleó, salió desentendido con la cara alta y soltando feos derrotes, hasta que acabó rajándose. Lo intentó Ginés sin que pudiera hacer nada.

Pamplona. Jueves, 12 de julio de 2018. Toros de Victoriano del Río, el 6º lidiado como sobrero, desiguales de presentación y muy variados de juego, complicados y exigentes en distintos grados; más nobles 4º y 5º. Pepín Liria, silencio tras aviso y oreja con petición de la segunda; El Juli, silencio y ovación con saludos tras aviso; y Ginés Marín, silencio tras aviso y silencio. Entrada: Lleno de "No hay billetes".