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CORRIDAS GENERALES

Diego Urdiales se reivindica en Bilbao

El riojano abre la puerta grande tras protagonizar una gran tarde con dos buenos toros de Alcurrucén; Enrique Ponce y El Juli, sin lotes y sin espadas

sábado 25 de agosto de 2018, 18:12h

Fotos: ARJONA

El primero de la tarde fue un toro de fondo manso al que le costó humillar y nunca se entregó en su embestida. Enrique Ponce realizó un trasteo de precisa técnica, en la que empujó la embestida del de Alcurrucén a base de templanza y de llevarle muy tapado. No pudo tomar vuelo la faena por la deslucida condición del astado, que siempre salió desentendido de los muletazos. No anduvo fino Ponce con la espada.

El cuarto de la tarde fue un toro de justa raza y escasa clase. Enrique Ponce entendió a la perfección al de Alcurrucén, que siempre embistió a media altura, al que supo meter en la muleta, inventándose una faena de gran mérito que fue creciendo en intensidad y a la que puso Ponce la chispa que no tuvo su oponente. El fallo con la espada, emborronó la obra del de Chiva.

El Juli fue muy aplaudido tras un inicio de faena, al segundo de la tarde, en el que engarzó varios muletazos sin enmendarse. El astado se agarró mucho al piso y le costó mucho seguir la muleta del madrileño. El Juli le provocó mucho y le empujó en una faena en la que la deslucida embestida del de Alcurrucén se fue viniendo cada vez más a menos.

El quinto se partió la punta del pitón y fue devuelto a los corrales. El sobrero, de la ganadería titular, siguió el mismo camino tras lastimarse una mano. El segundo sobrero, también de Alcurrucén, se movió con aspereza y feo estilo. El berrendo embistió descompuesto, defendiéndose y soltando la cara -defecto este más acentuado por el pitón izquierdo-. El Juli hizo un esfuerzo tratando de empujar la embestida del toro sin dejarse enganchar los engaños, algo que consiguió en muchos pasajes de una faena en la acabó imponiéndose a las asperezas y la falta de clase del animal. Falló a espadas.

Diego Urdiales escuchó una fuerte ovación del público de Bilbao antes de que apareciera por chiqueros el tercero de la tarde. El toro llegó a la muleta del riojano embistiendo con carácter y mucha importancia. Urdiales realizó una faena que fue creciendo en intensidad y profundidad, en los parámetros del empaque y de la naturalidad propia de su estilo. Ganó en intensidad la faena con la mano izquierda aprovechando la profundidad de la embestida del toro por ese pitón, con un final de faena pleno de torería. Mató de un soberbio volapié.

El que cerró la corrida fue un gran toro de Alcurrucén. El animal tuvo un gran fondo y una clase excepcional. Diego Urdiales cuajó una excelsa faena, maciza y rotunda por el palo de la pureza. El riojano toreó con empaque, profundidad y una gran naturalidad, vistiendo todo cuanto hizo con mucha torería. Al natural fluyeron muletazos de lento y exquisito trazo, alcanzándose las más altas cotas de un trasteo de gran expresión. Un pinchazo precedió a una buena estocada.

Bilbao. Sábado 25 de agosto de 2018. Corridas Generales. Toros de Alcurrucén (5º tris) , bien presentados y de juego desigual. De gran clase y fondo 3º y 6º. Deslucidos el resto. Enrique Ponce, silencio y ovación tras aviso; El Juli, silencio y ovación con algunos pitos tras aviso; Diego Urdiales, oreja y dos orejas tras aviso. Entrada: Tres cuartos