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El palco

Josep Maria Corominas, alcalde de Olot.
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Josep Maria Corominas, alcalde de Olot.

Solo se le obliga a acatar la ley

La Fundación Toro de Lidia (FTL) ha solicitado la plaza de toros de Olot para dar espectáculos taurinos, lo cual es totalmente legal, a lo que el alcalde ha respondido diciendo, "me extraña que me obliguen a dar toros", de lo cual deducimos que no se ha enterado del tema, o no ha querido enterarse, pero nos inclinamos por lo primero.

Dirijamos la memoria hacia atrás y recordaremos que la comunidad autónoma de Cataluña, una región española como otra cualquiera, prohibió la Tauromaquia, que, dicho sea de paso, es Patrimonio Cultural Inmaterial de España, pero posteriormente el Tribunal Constitucional declaró sin efecto tal prohibición, por tanto en Cataluña se pueden dar toros, manifestación cultural, artística, muy arraigada en aquella tierra, hasta el punto de que Barcelona tuvo durante una época tres plazas funcionando, lo que no ha ocurrido en ninguna otra ciudad española. También hubo una época en la que Barcelona daba más corridas que Madrid. Por tanto, no hay ninguna ley en vigor que prohíba organizar festejos taurinos en esa parte de España llamada Cataluña, con gran tradición taurina.

Situados ya ante el tema, vamos con el error que manifiesta el Sr. alcalde al decir lo que dice. Mire señor, Vd. no tiene que dar toros, eso lo hace un empresario, y efectivamente nadie le puede obligar a que se dedique ahora a empresario taurino. De eso se ocupará la FTL, quien ha solicitado la plaza, y que verá quién organiza las corridas. A lo que Vd. sí está obligado es a acatar la ley, a ser ecuánime y justo, como cualquier ciudadano decente, y más siendo una autoridad.

Un alcalde que se considere demócrata, que sea una persona decente, respetuosa con la ley, tiene que gobernar para todos sus conciudadanos y no solo para aquellos que él decida basándose en sus gustos artísticos o de otro tipo. Si así lo hiciese sería un prevaricador, un antidemócrata, un liberticida y, en definitiva, un fuera de la ley.

Argumenta, el mandatario, que la mayoría de los olotenses no quieren que haya toros, y le preguntamos, ¿cuándo ha contado Vd. los que quieren, los que no quieren y los indiferentes? Pero es que aun así, si de verdad la mayoría no quiere que haya toros, le sugiero que pregunte a ver cuántos quieren pagar los elevados impuestos que Vd. les impone, y si el resultado es que la mayoría no está de acuerdo, baje inmediatamente los impuestos. También puede preguntar si la mayoría está de acuerdo en que el ayuntamiento contrate los espectáculos musicales y otros actos culturales que contrata durante las fiestas. Probablemente en muchas ocasiones le diría –la mayoría- que no está de acuerdo.

Seguramente me contestará con todo eso de que el toro sufre, que se le tortura, etc., pero lo argumentaría sin saber una palabra de la Tauromaquia, su esencia, su porqué, su historia en España, en el mundo y en Cataluña. Porque, seamos realistas, ¿qué sabe Vd. de Tauromaquia?

Su problema, Sr. Alcalde, es que está contra la libertad de las personas, que prevarica. Tengo la impresión de que se considera, como algunos catalanes, un ser superior, es supremacista, desprecia al resto de España, a los españoles, y todo lo que pueda identificarle con España quiere prohibirlo por ley, pero los sentimientos no se pueden prohibir. Muy probablemente, señor alcalde, Vd. piensa como don Joaquín Torra, su presidente, que los españoles no catalanes “son bestias carroñeras, víboras, hienas con una tara en el ADN”, pero está equivocado, no es así, somos muy civilizados, les hemos enseñado y dado mucho a los catalanes, y hemos aprendido y recibido de ellos a lo largo de la historia, porque somos hermanos y llevamos viviendo juntos más de 500 años. Probablemente en Cataluña ya haya igual o mayor número de apellidos de origen castellano que de origen catalán. Esas palabras del Sr. Torra son más bien propias de una persona desequilibrada, enferma de odio, que piensa más con las vísceras que con el cerebro.

Es por lo que si Vd. fuera un hombre equilibrado, respetuoso con la ley, con la libertad de las personas, un hombre justo, no diría las cosas que ha dicho, ni se opondría a la celebración de corridas de toros en su pueblo. Y después, si de verdad a la mayoría no le gusta ese arte, no irán a la plaza, con lo que el empresario no volverá a organizar más espectáculos porque perdería dinero.

Es más, incluso si Vd. quiere, puede hacer campaña diciendo que la fiesta de los toros es una barbarie, que los españoles no catalanes son retrógrados, etc., pero solo de palabra, sin llegar a la violencia, que tan frecuente es ahora en su comunidad, contra todo lo español, hasta el punto de agredir físicamente a los que muestran la bandera española, que también es su bandera, quieran o no.

Señor alcalde, tengo la impresion de que con su actitud no está a la altura de cualquier ser civilizado, educado y demócrata en el siglo XXI, y en el primer mundo, como es España, dentro de la cual está Olot, para bien o para mal. Creo que para bien porque haber nacido en España y ser español, y Vd. lo es, puede considerarse un gran privilegio, pues tenemos un país maravilloso. ¡Actúe como un hombre civilizado, Sr. alcalde!