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ENCUENTROS CON JOSÉ LUIS BENLLOCH

El lado más personal de Fortes
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(Foto: Arjona)

El lado más personal de Fortes

"Agradezco a mis padres que me enseñaran el valor del dinero y del trabajo. Todos los fines de semana nos ponían una tarea y había que trabajar un poquito", expresa el torero

viernes 08 de marzo de 2019, 11:14h

En el contexto de una larga reflexión sobre el toreo, su expresión en la plaza, su idea del valor y la influencia de la administración, como componentes de su profesionalidad pública, Saúl descubre sus creencias personales y su lado más íntimo.

EL VESTIDO DE MAMÁ

En el santuario más querido de los Fortes aparece en primer lugar un vestido de mamá, torera en los tiempos en que ser torera tenía mérito añadido y sentido pionero. Un tabaco y oro con flores de colores que ocupa lugar preminente en la vitrina de los recuerdos.

-Ese vestido siempre me generó curiosidad y sobre todo admiración hacia mi familia. Representa la pasión de mi madre por la tauromaquia y el porqué nos la transmitió.

-¿Tu madre fue tu ídolo?

-Mi ídolo como tal no sé, porque ha sido mucho más que eso, es mi madre nada menos, pero podríamos decirlo así. Me hubiera encantado conocerla con veinte años, vivir la época que ella vivió. Naturalmente, en mí impera la imagen de madre sobre la de torera, pero reconozco que siempre me llamó mucho la atención esa faceta de ella y todo lo que me cuentan de Mari Fortes lo escucho con mucho entusiasmo.

EL ESPORTÓN DE LA GUARDA

Entre los elementos que le acompañan en las tardes de toros, Saúl le concede al esportón una significación íntima y muy especial. “Me lo regaló mi mujer cuando llevábamos dos años de relaciones, así que lo identifico con ella. Le atribuyo un simbolismo de ángel de la guarda. Siempre va conmigo aunque no se vea, siempre está allí, un poco atrás, al margen de las luces pero está. Simboliza muy bien lo que es mi mujer. Ambos son necesarios y fundamentales en mi vida”.

Mabel y Saúl se casaron el pasado octubre pero están juntos desde los diecisiete años, lo que supone que han vivido juntos sinsabores y triunfos, toda su carrera de torero.

-Fue mi primera novia y desde entonces… hasta hoy. Imagina si es importante para mí.

AQUEL TORO AMIGO

“Un toro que recuerdo mucho se llamaba Ropavieja, de Torrealta, en Málaga, con el que gané el primer capote de paseo como triunfador de la feria, en 2016. Nos compenetramos perfectamente”.

-También habrá habido alguno de los otros.

-De toros con los que he pasado un mal rato recuerdo uno de Peñajara en Iscar, al que salí con la espada directamente, y otro de Alcurrucén en Arles con el que sí estuve mucho tiempo, pero con el que pasé mucho miedo.

MI CIUDAD, MI CASA

Dos ciudades acaparan su amor patrio, Málaga y Salamanca. Aunque siempre se ha sentido querido en Málaga, en los últimos años asegura notar más su calor.

-En mis principios me fui a Salamanca porque tenía la sensación de que si me quedaba en Málaga no podría desarrollarme profesionalmente al cien por cien, pero siempre me sentí muy malagueño.

Y añade…

-Siento mucho el calor de la gente, ahora más que nunca. Allá donde toreo siempre me encuentro con partidarios que han acudido a verme. También vienen de Salamanca, donde me desarrollé como torero y tengo muchos amigos. En realidad me siento también mucho de allí.

DOS LIBROS DE CABECERA

El toreo puro, de Rafael Ortega, es su libro de cabecera, “lo tengo de referencia y me gusta repasarlo de cuando de cuando, en pocas palabras dice mucho”. Su otro libro es La tauromaquia de Manzanares, que gusta igualmente de repasar de tanto en tanto.

EL PRIMER VESTIDO

Su primer vestido es un azul cielo y azabache que conserva con auténtico mimo. Lo compró en la sastrería de Pedro Escolar, en Leganés. Me cuenta que simboliza el esfuerzo. Lo adquirió con los ahorros que había reunido vendiendo almohadillas en las plazas de su padre. “Para mí representa la dignidad. Es el fruto del esfuerzo personal. De esa manera comprendí lo que cuestan las cosas. Agradezco a mis padres que me enseñaran el valor del dinero y del trabajo. Todos los fines de semana nos ponían una tarea y había que trabajar un poquito”.

UNA CRÓNICA

Un buen día, feliz día, Fortes, entonces no más que un chico de Málaga, el hijo de la torera, salió del anonimato para la mayoría de aficionados y puso en valor su valor. Fue en Madrid, en el San isidro de 2011, con la novillada de Flor de Jara, que tanta resonancia tuvo y tanto le empujó en su camino de torero. Lo que pasó aquel día lo reflejó Javier Hernández en una crónica que tituló “Emociones Fortes”, que Saúl guarda con cariño.

UN CAFELITO PARA ARRANCAR

El café forma parte de su día a día. “No te digo que tenga dependencia pero lo necesito para arrancar”, dice sin que reconozca preferencias por ninguna marca ni forma de tomarlo, en cualquier bar, para, entra y ¡un cafelito por favor!