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FERIA DE OTOÑO

Puerta grande a la maestría de Ferrera

El extremeño, en su apuesta en solitario en Las Ventas, corta dos orejas en una tarde de gran dominio de la lidia, variedad capotera y arrebato

sábado 05 de octubre de 2019, 17:46h

Fotos: JAVIER ARROYO

Un toro de Alcurrucén inauguró la tarde. Astifino, de amplia cuna y fino en sus hechuras. Genuflexo lo recogió Antonio Ferrera. Frío y frenado, tuvo un distraído comportamiento en los primeros tercios. Ferrera trató de ahormar la embestida pero resultó bronca. Derrotó sin clase ni entrega. Resolvió el extremeño sin alargar en exceso.

El segundo, de Parladé, mostraba sus puntas hacia delante. Un toro serio, sin exageraciones. Antonio Ferrera mostró su variedad capotera tanto en el saludo como en los quites del caballo. Dirigió la lidia con maestría. Firmó lances con poso, con su sello. En banderillas destacó José Antonio Carretero. La templada faena tuvo la base de consentirle mucho al toro. Al parladé le faltó humillación y empuje. Al natural se lo enroscó con buen son. Tiró la ayuda y reeditó sobre el pitón derecho los muletazos relajados. Se fue a por la espada en el momento idóneo. Templada y medida obra que estropeó con dos pinchazos antes de la estocada.

El toro de Adolfo Martín que hizo tercero resultó muy frío de salida. Ferrera le andó para atrás con mucho conocimiento. Lo fue embebiendo en los vuelos de su capote, dándole los adentros, llevándolo hasta los medios. Una ovación reconoció su labor. El toro estaba muy agarrado al piso, tardo, pensándoselo demasiado. Picó francamente bien Antonio Prieto. Raúl Ramírez intentó hacer el salto de la garrocha pero no tuvo fortuna. En banderillas destacó Fernando Sánchez con un par para el recuerdo así como dos buenos pares de Javier Valdeoro. Ambos saludaron una tremenda ovación. El inicio de Ferrera fue el idóneo: abriéndole los caminos, enseñándole a embestir, aprovechando su humillación. El adolfo comenzó a escatimar en su recorrido, quedándose en los tobillos. El extremeño resolvió con torería, sobre las piernas. La estocada llegó tras un pinchazo.

El cuarto supuso un punto de inflexión en la corrida. El serio toro de Victoriano del Río mostró una gran movilidad. Como un golpe de aire fresco a la tarde. Antonio Ferrera así lo entendió y mostró de nuevo su dominio capotero, lleno de variedad y compromiso. Los galleos, los remates, los detalles a una mano. El de Victoriano del Río cumplió en el caballo y en banderillas. Ferrera inició la faena en los medios, dándole distancia. Se arrancó en galope el toro, que obedeció al cite. Descolgó el toro y el extremeño encontró en cercanías las teclas oportunas para entenderlo. También más templado el torero entonces. Al natural hubo dos tandas de mucha reunión. Cuidando la colocación, a veces de uno en uno. Ferrera aprovechó sus virtudes. El final por bajo a dos manos tuvo mucha calidad. La estocada recibiendo con mucha distancia quedó desprendida y tuvo que emplear en varias ocasiones el descabello perdiendo la opción de triunfo.

Antonio Ferrera cortó una oreja en el quinto, un encastado toro de Domingo Hernández. Cornalón y ancho de sienes, de buenas hechuras. Fue de corrido al caballo y bien lidiado por Carretero. Hasta la muleta, las embestidas resultaron descompuestas. Ferrera empezó la faena pegado a las tablas, semigenuflexo, prácticamente sentado en el estribo. El toro no permitía relajación ni descuidos. Muy exigente en su encastada embestida. Los cabezazos, la forma de reponer tan rápido, la intensa embestida, fue un continuo examen. Se entregó Ferrera en un pulso con el toro y logró una tanda cumbre, con buen trazo y mucho sentimiento. No volvería a alcanzar esas cotas pero logró poder al toro en una faena de mucho mérito. La estocada quedó en todo lo alto. La oreja compensó el esfuerzo.

Antonio Ferrera no podía permitir que se le escapara el triunfo. Se fue a recibir al sexto a portagayola. Continuó con su variedad capotera, realizó suertes inverosímiles. Una de las veces quitó al grandón toro de Victoriano del Río del caballo con una larga cambiada de rodillas. También chicuelinas, galleo de la mariposa, medias preciosas. En banderillas lo bordó Fernando Sánchez de nuevo, que saludó una ovación. Se calentó Ferrera y cogió los palos para un cuarto par. El presidente le dio permiso. Fue al quiebro, pegado a tablas y repitió el cambio en otra arrancada. Puso a los tendidos en pie. El toro de Victoriano del Río fue a más en todo momento. La faena estuvo llena de emoción y arrebato. Ferrera entendió las distancias y los tiempos que necesitaba el toro. En maestro, cuajó al toro especialmente por el pitón derecho. Consiguió reducir la embestida en una tanda con el compás casi cerrado. Madrid lo celebraba. El temple, el gusto y el buen toreo de Ferrera protagonizaron la faena. Media estocada y descabello. La oreja le abrió la puerta grande.

El ruedo se llenó de gente joven que cogió a hombros al ídolo después de la gesta. La puerta grande se abrió de par en par por tercera vez en la trayectoria de Antonio Ferrera.

Madrid, sábado 5 de octubre de 2019. Por orden de lidia, toros de Alcurrucén, Parladé, Adolfo Martín, Victoriano del Río (4º y 6º) y Domingo Hernández. Los mejores cuarto y, especialmente, el sexto. Encastado el quinto. Sin entrega el de Alcurrucén; sin humillación el de Parladé; sin recorrido ni fondo el de Adolfo Martín. Antonio Ferrera, como único espada, silencio, ovación con saludos, silencio, ovación con saludos tras aviso, oreja y oreja. Entrada: Más de tres cuartos de plaza. Antonio Ferrera saludó una ovación que le tributó la afición de Las Ventas tras romperse el paseíllo. Saludaron en el tercero Fernando Sánchez y Javier Valdeoro. Antonio Prieto picó bien al tercero. Fernando Sánchez saludó de nuevo con el sexto.