FERIA DEL TORO

Otro golpe de Borja Jiménez, de la rotundidad al drama en Pamplona

Redacción APLAUSOS
domingo 07 de julio de 2024
El torero de Espartinas cuaja una faena sensacional al sexto, que le hiere de gravedad en el muslo derecho al entrar a matar o morir; su cuadrilla pasea las dos orejas con él camino de la enfermería

Al primero le costó centrarse, abanto de salida. Peleó bien en varas aunque salió huyendo de los dos encuentros con el caballo. Se vino arriba en el último tercio el toro, donde desarrolló fijeza, un notable fondo y transmisión, fundamentalmente, virtudes que vio pronto Diego Urdiales y que aprovechó para torear a placer. Muy a gusto se vio al riojano, que firmó series sobre ambas manos abundantes, de seis y hasta siete muletazos, siempre con el sello del clasicismo, la expresión de la torería innata y la hondura del toreo bueno. Faena a más, de mucho sabor y gusto, que traía un premio gordo en forma de orejas, pero se las dejó en los reiterados fallos con los aceros.

Con cuatro faroles de rodillas se presentó Fernando Adrián en Pamplona. No había terminado el tercio de banderillas y el madrileño ya estaba con la muleta en la mano presto para torear. Se encontró con un toro de embestida informal y sin transmisión. En ocasiones se quedaba corto, en otras hacía hilo, y nunca quiso romper hacia adelante de verdad. Adrián anduvo fácil, tratando de ordenar las irregulares embestidas en una faena de buen oficio.

Borja Jiménez recibió de rodillas más allá de las rayas al tercero para después lancear a la verónica con ajuste y manos bajas. Atacando desde el principio y hasta el final el sevillano con un toro sin clase, muy desigual y sin romper nunca a pesar de ser poco picado. La actuación del de Espartinas fue la propia de un torero que quiere abrirse paso. Hubo más disposición que brillantez. Mató de media estocada.

El que hizo cuarto, muy amplio de cara, fue todo menos bonito. Y embistió como era: desagradable. Si en la primera faena Urdiales derrochó torería, en esta el riojano ofreció su versión más capaz y lidiadora. No se aburrió, que fue un gran mérito, ante un toro sin humillar, frenado y con un peligro sordo que tapó el riojano a base de buena colocación y firmeza. Mató de una excelente estocada como ratificación de su buena tarde.

Fernando Adrián cortó la primera oreja de la Feria del Toro al quinto, un toro noble pero sin más. De salida, el madrileño lo toreó con templanza a la verónica antes de firmar una faena voluntariosa pero de poca armonía. Faltó comunión pero sí hubo mucho querer por parte de Adrián, que remató de una estocada caída. De salida, el madrileño lo toreó con templanza a la verónica.

El sexto fue un toro bueno, con clase, el mejor de la dispar corrida de La Palmosilla. Borja Jiménez salió muy dispuesto y el inicio de faena fue volcánico. Las rodillas en suelo y una tanda ligada y en redondo de media docena -o más- de muletazos. Toreó el de Espartinas a este toro muy asentado, ligado, con mucha firmeza, volcándose al toro atrás de la cadera, a veces hasta en exceso. Alargó la faena buscando la segunda oreja y ahí bajó un pelín el tono de una gran actuación. Tras pinchar en el primer intento, se tiró muy recto a matar en el segundo encuentro, cobrando una estocada y una grave cornada en el muslo derecho. Mientras el toro doblaba, las cuadrillas se llevaban a Borja a la enfermería. La cuadrilla del sevillano paseó las dos orejas.

Pamplona, domingo 7 de julio de 2024. Toros de La Palmosilla, dispares de presentación y juego. Los mejores, primero y sexto. Diego Urdiales, silencio y silencio; Fernando Adrián, palmas y oreja; Borja Jiménez, silencio y dos orejas. Entrada: Lleno.

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Una feria en entredicho

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