Y de momento no se baja. Toquemos madera. Al toreo me refiero, que a su paso por San Isidro parece haber cogido la ola buena y surfea poderoso sobre un paisaje social adverso y de rara, rarísima sensibilidad, preocupante sensibilidad, en donde como muy bien ha dicho el maestro Camino a Zabala de la Serna, se aparca a los mayores y se adoptan a los perros... y se combate a los toros, añadiría yo. Pues aun así, cabalgamos. No digo que se aprecian brotes verdes porque todos sabemos los recuerdos que trae semejante alegoría y hasta el mal fario que le acompañó. Pero es algo patente. El fenómeno tiene cifras incontestables: más de veinte mil personas todos los días, durante treinta y cuatro días seguidos y otros muchos miles siguiéndolo expectantes detrás de las teles. Eso, sin ayudas mediáticas, sin subvenciones, a pelo, casi a hurtadillas y pagando, es para un cuerpo mayor. Hace falta tener mucho cuajo, mucha raíz, musha afisión para aguantarlo pero no solo se aguanta, ilusiona tanto que todos los días cuando dan las seis se inicia el rito camino de la plaza o del sofá ¡que comienza San Isidro! Y salvo una minoría -¡qué coñazos!-, se hace con buen humor, esperanzados.
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2175
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2175 para iPad
Lea AQUÍ el artículo completo en su Revista APLAUSOS Nº 2175 para Android
Acceda a la versión completa del contenido
San Isidro 19, momento mágico
Ambos novilleros cortaron una oreja por coleta, ante un variado encierro y una plaza llena
Ambos rejoneadores salieron en volandas tras lidiar a caballos toros de Miura, Los Espartales y…
Gran tarde la vivida en Sanlúcar, con un encierro de El Torero que permite a…
El sevillano salda su gesto en solitario parando nueve toros, tres de ellos a portagayola,…
El toledano triunfa en la esperada corrida del Corpus y sale a hombros tras desorejar…
Ocho orejas, un rabo y una gran entrada para su despedida como novillero en tierras…