Abrió plaza un toro de La Quinta noble, muy manejable, de suave y despaciosa embestida y justas fuerzas. Se dejó mucho el animal, a pesar de sus amagos finales por rajarse. Antonio Ferrera, fácil con el capote y correcto en banderillas, entendió bien al de Conradi, dejando muletazos sueltos bellos, con gusto y templanza. Tras una buena serie por el pitón derecho, sonó la música y llegó una gran serie al natural, sin duda lo mejor de su labor. Trazo largo y mano baja en su quehacer. El torero cierre de faena dio paso a una estocada caída y con derrame que enfrió los ánimos. Bonita lámina lució el cuarto, de espectacular pelaje cárdeno claro salpicado y careto. Ferrera, que dejó una preciosa media verónica de salida y una torera revolera para poner al toro en suerte en el caballo -tercio en el que el de La Quinta se arrancó con alegría en dos entradas-, clavó dos pares colocando al toro él mismo con el capote y un tercero al quiebro al hilo de las tablas. Muleta en mano, plasmó muletazos sueltos por ambas manos de gran belleza y expresión, gustándose y templando bien la noble embestida de Huracán. Epilogó de nuevo con muletazos sentidos y sólo los pinchazos le impidieron tocar pelo.
El segundo, bajo y de bonitas hechuras, fue un toro noble y manejable aunque falto de chispa y recorrido, sobre todo si no se le daba distancia. Tuvo delante a Eduardo Gallo, que se mostró valiente, firme, asentado y sereno en todo momento. Fue volteado mediada la faena de muleta, fruto de un exceso de confianza. No se amilanó un ápice el diestro, que emborronó su templada actuación con un feo espadazo que asomó por el costado del toro. En el segundo viaje mató bien y fue obligado a saludar la ovación del público. No le ayudó el quinto, que se orientó rápido e imposibilitó que el salmantino, de nuevo muy seguro, pudiera hilvanar faena.
Más basto y ancho de sienes que sus hermanos fue el tercero, de deslucida condición y a menos en su comportamiento. Morenito de Aranda, correcto con él, realizó una labor plana, sin lucimiento, que fue silenciada. Ante el buen sexto, otro toro guapo de La Quinta, no terminó de acoplarse en una lidia desigual en la que los mejores momentos llegaron en una serie de naturales finales con la mano zurda. Faltó por momentos temple y mayor convicción por parte del torero ante un animal que exigía suavidad en los toques y no enganchar el engaño.
Bilbao, 19 de agosto de 2012. Toros de La Quinta, de juego desigual. Destacaron 1º, 2º, 4º y 6º. ANTONIO FERRERA: Ovación con saludos en ambos; EDUARDO GALLO: Ovación con saludos y silencio; y MORENITO DE ARANDA: Silencio y palmas tras aviso. Entrada: Más de un tercio.
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