Mi madre me lo decía siempre. Hijo, tienes que ser más amable. Me reprochaba eso y el tabaco. En realidad me reprochaba lo que yo le dejaba, porque fue una madre cumbre y una mujer de las que ya no se paren. He ganado en amabilidad para con algunos y para con las plantas. Los digo cosas cuando las riego en exceso y palman. Del tabaco espero a que Rajoy lo suba a cien euros. El cigarrillo. Mi madre se murió sabiendo que ya era más amable y eso la hizo feliz, supongo. Porque un día me puse a pensar en qué tiene de malo ser amable. Lo digo al relance de esa frase ninguneante de públicos de toros cuando se dice que es “amable”. Lo escuchaba tanto a tantos profesionales y periodistas tan serios que yo creía que ser amable era ser imbécil.
Lea el artículo completo en su Revista APLAUSOS
"Tanto Daniel Luque como Adolfo Martín lamentan profundamente que esta situación sanitaria impida hacer realidad…
La Feria de Nuestra Señora de la Consolación contará también con un espectáculo ecuestre y…
Los escolares del campamento de verano, coordinado por Francisco Ramos, comenzaron la jornada haciendo un…
Ambos cortaron una oreja cada uno por distintas vías. El sevillano por la rama del…
Las romas espadas se llevaron una triple puerta grande en el arranque de la Madeleine:…
Han sido más de 600 personas las que se han acercado a compartir esta acción…