Antes de los toros, y entre toro y toro también, se escucha clara en las corridas matinales de Arles la voz de reclamo de los vendedores de sombreros, patatas fritas y almendras garrapiñadas. “Chapeau….! Chapeau…!” Sombreros de un plástico que, patente china, parece paja trenzada de Florencia. Los sombreros llevan cintas azul y grana. Cinco euros. Suelen dejarse abandonados cuando acaban los toros. Si llueve, no sirve de nada un sombrero. Con viento del norte o mistral, menos.
Las corridas matinales están al margen de los reglamentos por una razón natural: se venden a precios de sombra entradas donde da el sol durante los seis toros. No se venden como sombra los asientos de sol. Se venden bastante más sombreros en sombra que en sol. Por cada cinco sombreros, un cucuruchito de patatas de fritura casera. Cerca de las plazas francesas suele haber churrerías de feria y de ahí sale reciente la patata. La sal se sirve aparte, espolvoreada, y no se paga por ella.
Lea el artículo completo en su Revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
Sombreros, sombreros
"Tanto Daniel Luque como Adolfo Martín lamentan profundamente que esta situación sanitaria impida hacer realidad…
La Feria de Nuestra Señora de la Consolación contará también con un espectáculo ecuestre y…
Los escolares del campamento de verano, coordinado por Francisco Ramos, comenzaron la jornada haciendo un…
Ambos cortaron una oreja cada uno por distintas vías. El sevillano por la rama del…
Las romas espadas se llevaron una triple puerta grande en el arranque de la Madeleine:…
Han sido más de 600 personas las que se han acercado a compartir esta acción…