Buen tono en el corazón de la temporada. Fin de semana intenso. Se aprieta el calendario. No se notan disfunciones. Si no entras en detalle no percibes la crisis. Cada cual, quiere decirse cada rincón de este país, se apresura a celebrar las fiestas del lugar aunque sólo sea para ponerle una sonrisa a la vida -no es poco- y para escapar de las tinieblas de los mercados, de los voraces ajustes y/o de las primas de riesgo que nos acogotan a golpe de titular. ¡Qué horror!, con esa perspectiva no hay quien se atreva a mirar de frente a un kiosco. Los responsables de salvar la economía periodística deberían reparar en ese detalle. Necesitamos noticias buenas, así que mientras las buenas noticias no sean noticia lo tenemos jodido. Con ese panorama, y al menos por ahora, llegada la hora de desinhibirse no se conoce mejor forma en España que los toros, una copa, un baile, una reunión, una devoción, siempre hace falta un santo, un poco de polémica, mucho calor y los toros: en la plaza y en las calles, con más formalidad o con menos, pero toros, diversión inocua pese a su mala prensa, inocua y tranquila si nos comparamos con las algaradas que recorren el mundo con motivos menos nobles que los de solazar el cuerpo y la mente.
Lea el artícuo completo en su revista APLAUSOS
Acceda a la versión completa del contenido
Sube el ritmo y aguanta quien puede
El catalán ha logrado una oreja del segundo novillo de su lote, y la espada…
La edición impresa y digital de este 26 de julio trae en sus páginas una…
Evacuaciones límite, instalaciones quemadas y denuncia ganadera en el corazón de la Sierra de Espadán
El diestro peruano, con tres orejas y un rabo, fue declarado triunfador del festejo donde…
El periodista, escritor y director de Aplausos durante más de veinte años, será galardonado por…
La finca, situada en la localidad castellonense de Artana, está apenas 300 metros de la…