FRANCIA

Talavante, a hombros en la vuelta y despedida de Ponce en Nimes

André Viard
viernes 17 de mayo de 2024
Oreja para el valenciano en su regreso a los ruedos, y para Galván, que confirmaba alternativa, de una corrida noble pero sin mucho fuelle de Juan Pedro Domecq

Enrique Ponce reaparecía esta tarde en Nimes para iniciar su temporada del adiós a los ruedos. Llegó al coliseo vestido de malva y oro, un color poco habitual en su armario, y recuperando ese bordado de inspiración valenciana diseñado para él, con la hoja del naranjo y la flor de azahar.

El público dedicó una calurosa ovación a Ponce durante el paseíllo, al final del cual se cantó la Marseillaise, y lo llamó a saludar después, lo que hizo, antes de invitar a sus compañeros

El primero, bonito de hechuras y sin exceso de peso, evidenció de salida su clase al colocar la cara por ambos pitones en el capote de Galván, pero también su fuerza justa. Cumplió en dos varas donde lo cuidaron. Después de confirmar su alternativa y a pesar del buen trato que le deparó Galvan, siempre a media altura que era la idónea para compensar la fuerza justa, la faena -demasiada larga por cierto- no cogió vuelo, al no poder exigirle nada al toro por abajo. Faltó emoción pero no entusiasmo por parte del público que lo agradeció todo. Galván escuchó un aviso después de pinchar, volvió a pinchar y dejó una entera. Palmas en el arrastre y saludos desde el tercio.

El sexto salió con mucho temperamento, remató en tablas y acudió con prontitud y fijeza en el capote de Galván, que lo recibió con dos largas , delantales y dos revoleras. El toro fue bravo en el caballo y Esquivel se hizo aplaudir mucho. Conservó el animal prontitud y buen galope en banderillas. Quizá por haberse quebrantado algo en los cambios iniciales que tomó con bravura, el juampedro se apagó pronto y hubo que sacarle los muletazos sin poder ahondar mucho. Galván sacó a relucir su buen oficio y otra vez se pasó de faena, lo que el público le hizo saber. Mató de una entera de efecto rápido cuando sonaba el aviso. Oreja. Palmas en el arrastre.

REGRESO DE PONCE

Abanto y frío de salida, el segundo de la tarde, bonito y con más cuajo que el primero. Sólo humilló cuando Ponce, para fijarlo, echó el capote al suelo en dos delantales mandones. Lo cuidó en dos varas y el buen trato recibido, tanto por parte del torero como del lidiador, hizo que el toro empezara a centrarse más y a galopar con muy buen tranco. Desafortunadamente, el brío que tuvo en el segundo tercio no le duró hasta el tercero. Muy noble y obediente se dejó torear despacio y a media altura, pero tropezó cuando el torero intentó ahondar y apretarle algo. Faena larga también, a base de pases bonitos pero sin ligazón. Los años sin torear no se le notaron a Ponce, que volvió tan maestro como se fue. “Decíamos ayer…” como dijo Unanumo a sus estudiantes de Salamanca cuando volvió de su exilio. Estocada entera algo ladeada y de efecto lento. Aviso. Pitos en el arrastre. Silencio.

El cuarto, un colorado ojo de perdiz, con más presencia y romana, no rompió en el capote de Ponce y topó en el peto, saliendo de la segunda vara algo renqueante de atrás. Se repuso en banderillas y llegó a la muleta mejorado. Ponce brindó a su novia. Sin ser el gran toro que Juan Pedro echa a menudo, fue un buen toro, con el fuelle regular y tres miraditas que sorprendieron al maestro. Ponce basó su faena en su consabida sabiduría, construyendo por ambos pitones series acordes a la embestida del toro. Lo mejor llegó al final, primero con poncinas y luego por ayudados por bajo. La espada baja y algo trasera después del aviso no impidió el corte de la oreja. El público le obligó a dar una segunda vuelta al ruedo.

TALAVANTE, A HOMBROS

El quinto, él de más cuajo hasta el momento, salió con ímpetu y Talavante lo aprovechó enseguida en una buena serie de lances culminada con dos medias. Cumplió en varas. Tala brindó a Ponce antes de debutar por estatuarios solemnes. El juampedro fue un toro pasón, noble y fijo pero sin rebozarse nunca por abajo, con lo cual la faena alternó lo bueno y lo regular, teniendo el torero que intercalar “efectos especiales” como arruzinas muy ajustadas entre tanda y tanda para mantener el interés. El público acompañó la faena jaleando al torero y esta vez Talavante enterró una espada entera algo trasera de efecto inmediato. Se pidieron con fuerza y se dieron las dos orejas. Palmas en el arrastre.

Para despertar al personal, Talavante optó por recibir al tercer juampedro -pronto, bajo, cornidelantero y colorado-, con tres faroles de pié. Cumplió en el caballo y galopó en banderillas. Apostando por la prontitud y movilidad del toro, Talavante lo brindó al público y lo recibió por cambios de rodillas, muy arriegasdos por la condición del toro que no tuvo la nobleza de sus hermanos. De embestida algo descompuesta pero con emotividad, permitió un debut de faena vibrante. Pero la prontitud se acabó pronto y solo quedó cierta aspereza. Talavante le pudo sin problema en una faena que careció de brillantez por la condición del juampedro. Con la espada se demoró bastante. Pitos al arrastre. Silencio.

Nimes (Francia). Viernes, 17 de mayo de 2024. Toros de Juan Pedro Domecq, correctos de presentación, nobles pero sin fuelle. Enrique Ponce, silencio y oreja tras aviso; Alejandro Talavante, silencio y dos orejas; y David Galván, que confirma alternativa, ovación con saludos y oreja. Entrada: Casi lleno. Enrique Ponce reaparece.

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