LA PINCELADA DEL DIRECTOR

Viejo y añorado PSOE

José Luis Benlloch
viernes 07 de junio de 2024
Los buenos/grandes toreros siempre estuvieron bien colocados en la lidia. Y los buenos políticos. Hay nombres. Que no se cuele nadie, pero que tampoco se olvide a nadie

En los últimos días la presencia de viejos y honorables militantes del PSOE, personajes que pusieron el hombro, la inteligencia, el tacto y la visión para sacarnos (y en paz) de los tiempos de la oprobiosa, han aparecido valientemente por Las Ventas, en un nuevo/último favor a la Fiesta. Los buenos/grandes toreros siempre estuvieron bien colocados en la lidia. Y los buenos políticos. Hay nombres. Que no se cuele nadie, pero que tampoco se olvide a nadie. Carmen Calvo, que nunca escondió su afición; el ministro Corcuera, que dio nombre a la ley de buen tino que ha regido el toreo en los tiempos modernos; el presidente García-Page, que se echa la muleta a la izquierda, un día sí y otro también, y se pone los intereses y disciplinas del partido por montera para defender el toreo y a la gente que ama el toreo; el senador Miguel Cid, mirobrigense de pro y aficionado de postín; Jordi García Candau, que dio toros en La 1 y en Castilla-La Mancha, porque si el pueblo quiere toros hay que darle toros y porque además, me consta, le gustan. Todos han dado la cara estos días en Las Ventas.

Jordi es hermano de Julián, periodista castellonense que no sé si era del PSOE pero podía haberlo sido y desde luego sí es máxima autoridad en el mundo del deporte, nada que ver, ni uno ni otro, con lo que los sanchistas llaman fachosfera, que fue capaz, Julián, de colarse una noche de San Isidro vestido de camarero en la Dirección General de Seguridad en tiempos que solo mentarla te helaba el corazón, para hacerle una entrevista a Curro Romero (a mejorarse, Faraón) que había considerado aquella tarde no matar su toro. Licencias de los genios. Y al hilo de esa lista de socialistas en el tendido, me vienen a la memoria, mis respetos allá donde estéis, Enrique Múgica y Toni Asunción, el único ministro que un mal día en el que un subordinado metió la mano en la caja de todos no tuvo empacho en ser el primero en asumir responsabilidades (seguramente el único en su género que lo hizo tan pronto y tan responsable) y dejar el sillón; siguiendo la hebra de los toros y el PSOE (antiguo PSOE) decir que los dos, Enrique y Toni, pusieron en marcha en Valencia el proyecto de modernización y promoción cultural más importante del toreo moderno, que por cierto lo dinamitó el PP de entonces. No tenemos suerte. Sigo. Yo, como otros muchos invitados, estuve en un tentadero en casa de Navalón con Ramón Rubial y Antoñete, que no era de derechas precisamente; y me viene a la mente Alfonso Guerra, al que un día afearon que cogiese el Mystère para llegar a tiempo a la Maestranza con su hijo Pincho para ver a Curro, y por mí, si era por ese motivo, como si hubiese cogido el Phantom de Sánchez, que me hubiese parecido bien.

Festival en Orba (Alicante). Alberto Ballester, Pepe Roig, Joan Pastor, Paco Honrubia, Juanito Maravilla y Pepe Luis Benlloch.

En mi Valencia, Joan Pastor, entonces secretario general del PSPV, respaldaba los festivales por los pueblos de la Marina para que toreásemos los amigos, citas en las que  comparecía otro socialista de pedigrí, Jaume Castells; de aquel tiempo recuerdo a Pepe Roig, el primer diputado al frente de la Escuela Taurina; y de tanto en tanto reaparecen en internet las fotos de Chocolate, espontáneo en Las Ventas y hombre-psoe, reclamando la amnistía (la justa) o pidiendo el nobel para el Rey; y estaba Adela Pla, diputada en Cortes durante cinco legislaturas seguidas, una avanzada en la reivindicación de las mujeres y la mayor barrerista de la tierra sin más prejuicios que su afición y su sentido de la amistad; hasta sus últimos días ha estado muy presente Ramón Vilar, levantinista y taurino, bastión de la Fiesta en el ayuntamiento de la capital durante el imperio de Compromís; y hay que recordar a Carmen Alborch con la que hacíamos tertulia en el Café Malvarrosa, la misma que frecuentaba Paco Brines y los más insignes representantes de la cultura valenciana que no conocía de complejos ni masticaba prejuicios. ¿Que eran fachosfera, que no han evolucionado, que si los cambios en la sensibilidad de los españoles empujan a…? ¿eso dicen?… Pues yo lo que digo es se vayan a tomar viento, por no mandarlos a otro sitio. O sí, a la mierda.

El presidente García-Page, que se echa la muleta a la izquierda, un día sí y otro también. Foto: Javier Arroyo

Postdata.- Me cuenta mi amigo y hermano Juanma Doménech que en Valencia existe un grupo, “Taurinos de izquierdas”, la mayoría de ellos socialistas con nombres actuales de lo más ilustres, solo que están tapados. ¿Ah?… Pues habrá que darles la palabra. O si no, no valen para nada.

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