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...Y Pedrés

Lo he dicho ya varias veces y hoy lo repito: ¿Quiénes aconsejan al ministro de Cultura para que la concesión de la medalla al Mérito Taurino, o como se llame, todavía no se le haya concedido a uno de los toreros del siglo XX que más la merece?

Nuestra España es uno de los pocos países del mundo que olvida a sus puntos de referencia. Y no solo en el toreo. Cualquier chiquilicuatre que mueve la cola por los “mass media” recibe parabienes y zalemas con la percha de la más nimia ocasión, pero los que han sido importantes de verdad tienen clavada una cruz en el monte del olvido como si no hubieran existido. Sobre todo en el toreo. Se agasaja a los que están en activo, y la verdad es que casi siempre con todo merecimiento, pero haciendo abstracción de que los coletudos que en cualquier época han sido figuras de verdad son la suma de todos los que lo fueron antes de ellos. Lo cierto es que ningún torero que hoy vista púrpura, la luciría sin las aportaciones de otros que están en el rincón de los olvidados.

Si Paquiro y Chiclanero no hubieran descubierto que torear de verdad era hacerlo con las brazos y no solo con las piernas, no habría habido después el Juan Belmonte que revolucionó el toreo con las armas que le dejaron los toreros del Rincón de Cádiz citados. Sin embargo todos los honores se los llevó el Pasmo de Triana y Paquiro y Chiclanero apenas son una referencia, un chispazo, en la historia de la Tauromaquia. Si Pedro Martínez “Pedrés” no hubiera acortado las distancias como las acortó y no hubiera pisado los terrenos que pisó, no hubieran existido Dámaso González, Paco Ojeda, José Tomás ni ahora López Simón e incluso Roca Rey y otros muchos que han sido y son, antes y después del torero de Albacete. Se continuaría toreando al hilo del pitón y despidiendo las embestidas de los toros hacia afuera.

Pues bien, Pedrés vive todavía. Un desgraciado accidente doméstico le tiene varado en el lecho del dolor hace muchos meses. Tiene 85 años y todavía pisamos baldosa muchos que le vimos en sus tiempos de torero arrollador cuando el poeta de Utiel Rafael Duyos escribió aquello de “Como los molinos quieto/ como los molinos serio/ Pedrés quieto, Pedrés serio…”. Lo he dicho ya varias veces y hoy lo repito: ¿Quiénes aconsejan al ministro de Cultura para que la concesión de la medalla al Mérito Taurino, o como se llame, todavía no se le haya concedido a uno de los toreros del siglo XX que más la merece? A ver si dicen algo esos Lozano -que saben del toreo más que la paloma azul-, ese José Antonio Martínez Uranga, que tampoco es manco en saberes taurinos, y tantos otros que tienen constancia de que Pedrés fue un torero revolucionario, honesto, innovador y buena gente que merece esa distinción. ¿O hay que esperar a que ingrese en el Paraíso de los Callados para reconocérselo?

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...Y Pedrés

Paco Mora

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