La espina

Andróminas

Paco Mora
viernes 10 de marzo de 2017
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Veni, vidi, vinci fue la escueta explicación que dio Cesar al Senado Romano para describir su victoria en la batalla de Zella. También la rutilante aristocracia de la tauromaquia, podría decir, sobre el Congreso Taurino de Valencia, que llegó, vio y venció. Pero, al contrario que Julio Cesar, no convenció porque todo ha quedado como estaba antes de su celebración y en nada cambiará la realidad actual del toreo gracias al conciliábulo de marras. Vamos, que comenzó, se celebró, se clausuró, y como diría el clásico “fuese y no hubo nada”. Claro que según como se mire, porque si de lo que se trataba era de pasar un rato agradable entre amigos y conocidos, el Congreso ha sido un éxito para los asistentes. Más vale eso que un constipado, una pupa en un ojo o una patada en la entrepierna.

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