La pincelada del director

Siguen sin cuidar el granero

José Luis Benlloch
miércoles 27 de noviembre de 2013
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El toreo emigró a América. Diría que masivamente. En realidad el que no va es porque no puede. Con excepciones mínimas. Van los artistas, los técnicos, los valientes, los menos valientes, los de torear mucho y los de torear poco. Es lo que toca. Y no me parece mal, sólo que periodísticamente me choca. Todo el año escuchando que la mejora artística viene por la reducción de paseíllos y el incremento de la calidad y ahora, al menor parón, así sea invernal, se impacientan, más aún, se ponen cardiacos y acaban toreando lo que no torearon por aquí. Es como si de pronto hubiesen dinamitado el argumentario de la calidad y la cantidad. Y si escuchas las quejas de los propios matadores sobre el juego que dan allí los toros, ves las fotos de los mismos y los ajustes que tienen apalabrados las figuras aún se entiende menos. O nada.

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