Saludó Marco al cierraplaza a la verónica de rodillas y luego lo llevó al caballo en galleo de frente por detrás. En el remate se descuidó y sufrió una voltereta muy fea. Se lo llevaron a la enfermería en volandas y cuando todos nos temíamos lo peor, salió de la enfermería sin chaquetilla recibiendo una cerrada ovación. En el mismo sitio donde fue volteado se echó de rodillas y comenzó la faena de muleta. Si pundonor demostró en el tercero, lo que hizo en este tras el tantarantán fue propio de alguien que quiere mandar en esto, lo toreo con inteligencia dándole primero metros para ligar los muletazos en redondo y después apurarlo en cercanías en circulares. Mató volcándose en el morrillo. Dos orejas.
El tercero tuvo siempre tendencia a salir suelto desde que salió por chiqueros y recibió de Marco Pérez la larga cambiada a porta gayola. Se rajó en cuanto se sintió podido en la primera serie y obligó a Marco a tener que buscarlo entre las dos rayas e inventarse una faena a base de pulsear, cruzarse y dejársela siempre en la cara. Muy serio Pérez en una labor de pundonor que evidenció un conocimiento de la lidia a la altura de lo que se espera de un torero con su inteligencia innata. Oreja.
