El pasado sábado, 7 de marzo, el rejoneador navarro Guillermo Hermoso de Mendoza unió, todavía más, su apellido a México. La ciudad de Apizaco fue escenario de un hecho singular que entrelazó, como en un mismo lazo de sangre y cultura, dos de las más hondas tradiciones del mundo hispanomexicano: la charrería y la tauromaquia.
Guillermo Hermoso de Mendoza escribió una página en la historia al participar formalmente en ambas disciplinas el mismo día. Al mediodía, enfundado en el traje charro, tomó parte en una charreada oficial con el equipo "El Perrón de Veracruz", donde protagonizó una actuación memorable. En la suerte de Cala de Caballo, esa fina prueba que revela la doma, el temple y la comunión entre jinete y caballo, alcanzó 36 puntos, la calificación más alta de la competición. Horas después, fue partícipe en la plaza de toros de Apizaco de la corrida mixta programada para ese día, junto a los diestros Diego San Román e Isaac Fonseca, cerrando así una jornada para el recuerdo.
"Este fin de semana, Apizaco me regaló un día que difícilmente voy a olvidar. Al mediodía tuve el honor de vestir el traje de charro y participar en una charreada. Horas después partí plaza en la monumental para torear una corrida. Dos escenarios distintos, pero el mismo sentimiento: el del caballo, la tradición y el respeto por nuestras raíces. México es parte de mi vida desde que tenía tres años. He crecido entre dos culturas que comparten una misma forma de entender al caballo y el valor de las tradiciones. Por eso vivir la charrería y el toreo el mismo día no fue sólo una coincidencia, para mí fue una forma de honrar dos pasiones que corren juntas en mi historia", relató el propio rejoneador en sus redes sociales.
La historia de México conoce toreros que también fueron charros: Ponciano Díaz, Joselito Huerta o Mariano Ramos, entre otros. Pero jamás se había visto que un rejoneador, y menos nacido en España, cumpliera ambas suertes de manera formal en un mismo día. Nuestro compañero Juan Antonio Hernández captó el momento en vídeo.
