AL COMPÁS

Añorados mayos valencianos de toros

Pedro Toledano
lunes 11 de mayo de 2026
Retengo un racimo de fechas y carteles que bien pueden servir de ejemplo tanto para los políticos, que deben propiciar un futuro mejor, como para los empresarios y figuras del toreo

Habría que decir añorados y gloriosos, por triunfales, apasionados y emblemáticos, disfrutados en el coso de la calle de Xàtiva. Y no habría que remontarse a la celebérrima corrida en la que Agustín Parra "Parrita" tomaba la alternativa un 9 de mayo de 1945, de manos del no menos célebre Manuel Rodríguez "Manolete", en presencia del mejicano Carlos Arruza. Y mucho menos a la corrida fechada en mayo de 1926, en la que el valenciano Francisco Tamarit, Chaves, compartía cartel con la entonces ya leyenda Juan Belmonte y Cayetano Ordóñez "Niño de la Palma". Todo ello queda demasiado lejos.

En la memoria, ya vistas en directo, bien en el entorno de la festividad de San Vicente, o en la de la Mare de Déu dels Desamparats, retengo un racimo de fechas y carteles que bien pueden servir de ejemplo tanto para los políticos que deben propiciar un futuro mejor, como para los empresarios y figuras del toreo, que deben comprometerse igualmente a mejorar el legado recibido. No es por sacar pecho, porque uno ya tiene repleto el saco de las vanidades, pero en el año 77, cuando la empresa Nueva Plaza de Madrid, que regentaba la plaza valenciana, había perdido el sitio, Pepe Luis Benlloch y quien firma esta columna nos metidos en la aventura de echar para adelante la corrida de la Prensa, un mano a mano con las dos estrellas del momento: Dámaso González y Niño de la Capea. Gran entrada y beneficios.

Fue la primera corrida de una serie de éxitos que, con altibajos, se prolongarían hasta la temporada del año 2000, donde ya los pliegos de condiciones comenzaron a menguar los ingresos de los empresarios de toros. Vean: mayo de 1978, Dámaso, Manzanares, Capea y Paco Honrubia como subalterno invitado especial. Acabó saliendo a hombros junto a Dámaso y Capea. Tras un breve paréntesis, llega mayo de 1985, con un cartel de máxima atracción/pasión: Manzanares y El Soro. El final nunca debió ser el protagonizado por los dos coletudos, quienes por la adrenalina acumulada, el toro la sube a máximos, se enzarzaron a tortazos.

Hubo continuidad con la empresa que lideraba Roberto Espinosa. Año 1998, Litri, Ponce y Barrera; 1999, Manzanares, Ponce y El Juli, y año 2000, Ponce, Caballero y El Califa. Si se quiere se puede.

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