Hay cifras que trascienden lo numérico para convertirse en símbolo. Y la relación entre Sebastián Castella y Nimes ya pertenece a esa dimensión. El torero de Béziers ha alcanzado una barrera histórica: 100 orejas cortadas y 29 salidas en hombros de las cuales 18 por la Puerta de los Cónsules en 57 corridas lidiadas en el coliseo galo. Un registro vertiginoso.
Hace apenas unos días, en la plaza de toros de Las Ventas, Sebastián Castella rozó la perfección. Una faena cumbre, posiblemente la más completa de su carrera madrileña. Pero la espada le negó la puerta grande. En Nimes, el destino le devolvió lo que le debía. Frente a los toros de Santiago Domecq, Castella prolongó ese estado de plenitud. Dos faenas de gran nivel, marcadas por el temple, la entrega y una intensidad emocional que conectó de inmediato con los tendidos. Y esta vez, la espada sí cayó.
Dos orejas que valen mucho más. Dos orejas que le permiten alcanzar ese listón simbólico de 100 en su historia nimeña. Un número que habla de constancia, de verdad y de compromiso.

