-Román, triunfador de la Feria de San Isidro 2026. Habrá que empezar a hablarle de usted...
-No, hombre, no j.... no fastidies. De tú, de tú...
-De tú y feliz, entiendo entonces.
-Muy contento, ser triunfador de la Feria de San Isidro es algo con lo que un torero siempre sueña aunque para ser sincero no me imaginaba conseguirlo.
-¿Por qué no te lo imaginabas?
-Bueno... capaz de ser triunfador de Madrid sí me veía pero también tengo los pies en la tierra y sabía que era una meta muy difícil de alcanzar. Lógicamente como torero sueñas con ser triunfador de una plaza como Las Ventas pero a la vez lo sientes como muy lejos y cuesta imaginarse verse en esa situación. Este año se han dado las circunstancias para ello. Las cosas hay que soñarlas y trabajarlas, y a veces pues llega la recompensa.
Habla Román, el torero de la sonrisa perenne pero también el de las dieciocho orejas en Las Ventas. Números al alcance de pocos. Llegada la primavera, el valenciano levanta la voz ante el toro, en el escenario más grande, Las Ventas, que una temporada más quedó cautivada por su entrega. Tres orejas en la feria, dos a un victorino, una puerta grande. Detrás de su afable carácter hay un torero muy serio.
-¿Qué valor le das a este reconocimiento?
-Me siento orgulloso. Cuando pasen los años, miraré atrás y veré que fui triunfador de San Isidro. Eso ahí queda para mí. Le doy un valor sentimental y de satisfacción personal porque son muchos años ya de trayectoria, muchos años de trabajo para alcanzar objetivos como este. Estoy feliz por ver que el día a día da sus frutos. Este último San Isidro no tiene que ser una meta para mí sino el principio del camino. Salgo motivado de Madrid para seguir creciendo.

La última comparecencia de Román en la Feria de Julio tuvo tintes históricos: el indulto en 2024 del toro Escondido, de Santiago Domecq. Foto: Antonio Vigueras
-Me da la sensación que das más valor al camino, al trabajo previo, a la toma de decisiones incluso y a la puesta a punto que al resultado final.
-Es que es lo realmente importante, mucho más que el premio final, que puede llegar... o no. El resultado es lo de menos. Puedes tener una tarde mala pero si has hecho las cosas con sentido y con un buen trabajo detrás, ya llegará el triunfo en la siguiente. No me puedo quedar con lo que pase una tarde. Igual que he cortado tres orejas en Madrid, también podría haber escuchado cuatro broncas y seguiría estando contento -no tanto como lo estoy ahora- por lo que he hecho para llegar a Madrid. También es cierto que si llevas los deberes hechos es más difícil que el resultado no sea satisfactorio. Muchas veces nos frustramos y contagiamos cuando no salen contratos y dejamos de disfrutar del día a día. Estamos en una sociedad que no se conforma con lo que tiene y estés en la situación en la que estés hay que tratar de disfrutar. Queremos compararnos siempre con el de al lado y eso lleva a la frutración. Podría compararme con muchos compañeros que torean más que yo o que triunfan más que yo, pero no me valdría de nada. Yo disfruto de mi camino. Y estoy feliz con el que llevo.
“Valencia es mi casa y el peso de torear allí, de no defraudar a los míos, siempre va a estar. Pero cada vez disfruto más y sufro menos”
-En clave valenciana pero sin salir de Madrid, llevas diecisiete orejas. Solo supera tus números en Las Ventas Enrique Ponce.
-En realidad son dieciocho, que corté una como novillero...
-Pues dieciocho, no te voy a quitar ninguna con lo que cuesta cortar una oreja en Madrid...
-No están mal los números... pero lo que realmente me gusta no es el número sino que lo he hecho en una plaza muy difícil. En cada una de las orejas hay una entrega máxima detrás, me he dejado la piel en esa plaza y no he perdonado ni guardado nada. Y eso da sus frutos.
-El trayecto de la temporada te lleva de Madrid, la plaza en la que más a gusto estás, pasando por Pamplona, a Valencia, la de tu tierra y en la que más te cuesta torear como has reconocido en alguna ocasión.
-Valencia es mi plaza aunque la Feria de Julio es una feria distinta a las Fallas y en la que a mí se me ha dado particularmente bien desde novillero. En Fallas me ha costado más. En Julio el cuerpo ya ha entrado en calor y me siento diferente, mejor, siendo como es la misma plaza.
-En Fallas hace mucho frío para torear...
-Pues parece una tontería pero no lo es. El cuerpo no está igual en marzo que en julio.
-¿Por qué dices que te pesa Valencia?
-Es mi casa y ese peso siempre va a estar. No quieres defraudar a los tuyos y no sé por qué pero siempre me ha costado aunque cada vez menos. Voy soltando la losa que llevo encima cuando toreo en Valencia. Voy restándole importancia al hecho de torear en casa y he pasado a disfrutar más y sufrir menos. Tampoco es un caso único el mío. A muchos toreros les he escuchado decir que donde más les ha costado torear ha sido en la plaza de su tierra. También creo...
-¿Sí?
-También creo que desde que maté los seis toros en Valencia ha habido un antes y un después para mí. No sé concretar qué cambió pero la preparación para aquella tarde me ayudó a ver de manera distinta la profesión. Ahí hice un click en mi cabeza y también en mi manera de torear. A partir de ahí hay un tema de madurez, de mayor asentamiento y de mayor reposo que antes no sentía. Ahora no le doy tanta importancia como le daba antes a ciertos aspectos que quizá me presionaban demasiado. Nada es tan importante como realmente nos creemos. Veo esto de otra forma a como lo podía sentir antes. Una tarde no es tan importante o no me juego tanto como realmente me creo, ni un triunfo me va a valer tanto como a lo mejor yo siento.
“Podría compararme con muchos compañeros que torean y triunfan más que yo, pero no me valdría de nada. Yo disfruto de mi camino. Y estoy feliz con el que llevo”
-¿Y eso cómo se traduce delante del toro?
-Sin esa presión ni esa responsabilidad se torea con más fluidez, no cabe duda. Todo surge de una manera más natural.
-El cartel en el que te anuncias en Valencia ha generado mucho debate. Una trayectoria como la tuya, además de tu condición de valenciano en las ferias y ahora de triunfador de San Isidro hacía pensar que debías estar mejor colocado en la Feria de Julio.
-Creo que las cosas son como son y vienen como vienen. Todo llega cuando tiene que llegar. Hay que ser paciente.
-Eso está muy bien, pero desde fuera choca...
-Mi cartel es el mejor de la Feria de Julio, sin duda.
-Siempre lo has sido, pero esta vez te superas en positivismo...
-Ja ja ja... el cartel es el que hay y de qué sirve contagiarse de malas energías. Lo que estoy es feliz de estar en Valencia. Llegarán mejores carteles, seguro. Lo que no podía es renunciar a estar en Valencia. Yo voy a estar en Valencia siempre que quieran contar conmigo. Esta es mi plaza.
-La temporada va lanzada para ti. Sevilla, maldita espada, Madrid, ahora de nuevo Valencia...
-En invierno ya sentía que podía ser una buena temporada. Fíjate, en Fallas ya vi que sin ser una tarde de triunfo salieron cosas de las que estaba trabajando. Continué confiando y llegó Sevilla donde cuajé a ese toro de Miura, torear como lo toreé es muy complicado pero la espada me privó de cortarle las orejas. Acabé feliz por la tarde que eché en Sevilla y por ver la Maestranza no rendida pero sí entregada conmigo.
-¿Un torero ya siente en invierno que va a estar bien?
-Eso se ve, lo veía en los entrenamientos y en el campo. En los tentaderos este año he toreado como nunca había toreado en el campo. Veía las formas y pensaba: “Me extrañaría que este año no pasara nada”. Y luego llegaron las Fallas y ya digo que no fue una tarde que no pasó gran cosa pero ya vi que toreé despacio a uno y con el otro construí una faena que en otro momento no hubiera cuajado. Y en el campo, con las vacas y los toros, veía que mis formas no eran las de antes.
-¿Cuál es la mayor evolución de Román?
-La capacidad de sacarle rendimiento a los toros. Que los toros me den lo que llevan dentro. Se vio en Sevilla, en Madrid con la corrida de Victorino Martín, en Bocairent, también con victorinos, en Vic, ya he ido marcando muchas cosas en este principio de temporada.
Foto: Antonio Vigueras
