LLENO DE NO HAY BILLETES
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Emilio de Justo indulta un juampedro de bandera en Burgos

Juan Antonio Monje
martes 30 de junio de 2026
Morante enloquece con una bella faena premiada con una oreja

Emilio de Justo fue el gran triunfador de la tarde al firmar la faena más rotunda del festejo frente al segundo de su lote. Lo recibió con una larga cambiada de rodillas y tres verónicas de categoría, rematando después su intervención capotera con un vistoso quite por tafalleras en los medios que terminó de meter a la plaza en la faena. Ya con la muleta, planteó su obra en los medios, decidido desde el principio a apostar fuerte. Por el pitón derecho ligó dos tandas de gran transmisión y, al natural, terminó de bordar el toreo en una labor de creciente intensidad. El toro, extraordinario por duración y entrega, no dejó de embestir con clase, humillando y descolgando en cada viaje, permitiendo al extremeño construir series largas y profundas. La compenetración entre ambos alcanzó tal dimensión que los tendidos reclamaron con fuerza el indulto, finalmente concedido a un ejemplar de excepcional bravura. Durante la lidia, Gómez Pascual sufrió una cogida que, afortunadamente, quedó en un susto sin consecuencias.

Ya en su primero, Emilio había dejado patente su disposición. Lo recibió con una larga cambiada y lo fue sujetando después con el capote manejado a una sola mano, en lances de gusto y sabor que caldearon el ambiente. Brindó la faena a la memoria de Quino Monje y se encontró con un toro poco claro, siempre buscando el refugio de las tablas. A base de firmeza y tesón consiguió arrancarle una tanda tan meritoria como inverosímil, también dificultada por un pitón izquierdo por el que el animal protestaba y echaba la cara arriba. Una estocada en todo lo alto puso brillante colofón a una labor de mérito que fue premiada con una oreja.

Morante de la Puebla dejó los momentos de mayor inspiración estética de la tarde. Frente al segundo de su lote, tres verónicas y una media eterna bastaron para revolucionar los tendidos, obligando a más de uno a abandonar por un instante el bocadillo de la merienda para no perder detalle. El alboroto continuó con un inspirado quite por navarras antes de iniciar la faena de muleta con ayudados por alto en el tercio. Después llegaron dos series por el pitón derecho rebosantes de temple, sabor y torería, siempre muy por encima de las posibilidades de un toro limitado. La obra quedó rubricada con un estoconazo hasta la bola que le aseguró el premio de una oreja.

Menos opciones encontró en el toro que abrió plaza, Barquerito, negro mulato de 485 kilos. Lo saludó con tres verónicas de primor que hicieron concebir esperanzas, pero pronto comprobó la escasa condición del animal. Tras probarlo por el pitón derecho y advertir la nula garantía de lucimiento que ofrecía, optó por abreviar y despacharlo con prontitud. El silencio fue el resultado final.

Jarocho, por su parte, encontró el mejor momento de su actuación en el toro que cerró plaza, Bodeguero. Lo recibió con un ramillete de verónicas de excelente trazo, bajándole las manos con temple y mando. Tras brindar al público, comenzó la faena de hinojos con ayudados por bajo de gran exposición que conectaron de inmediato con los tendidos. Sin embargo, el toro desarrolló una embestida deslucida, de tranco irregular y escaso recorrido. Lejos de rendirse, el torero local exprimió cuanto tenía dentro el animal, acortando terrenos y poniendo voluntad y recursos para sacar agua de un pozo prácticamente seco. Una estocada hasta la bola al segundo intento puso punto final a una actuación premiada con una ovación.

También había mostrado sus ganas desde el inicio de la tarde al recibir a su primero con una larga cambiada a porta gayola. Después, cuatro verónicas de buen trazo fueron muy celebradas por un público deseoso de acompañar el triunfo de su torero. Durante el tercio de banderillas, Ángel Gómez Escorial sufrió un percance sin consecuencias. Con la muleta, Jarocho se encontró con un toro de mala condición, sin entrega ni recorrido por ninguno de los dos pitones. Lo intentó con voluntad y sin regatear esfuerzos, pero la falta de colaboración del astado hizo imposible cualquier lucimiento, quedando su labor silenciada.

Burgos. Martes 30 de junio de 2026. Toros de Juan Pedro Domecq, correctos de presentación y buenos en general, el quinto Zarandador de nombre, fue indultado. Morante de la Puebla, silencio y oreja; Emilio de Justo, oreja y dos orejas y rabo simbólicos, y Jarocho, silencio y ovación. Entrada: Lleno de "No hay billetes".

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