Abrió plaza Barquerito, negro mulato, con 485 kilos de peso. Morante lo recibió en el tercio con una salutación capotera salpicada de tres verónicas de primor, plenas de temple y sabor. Ya con la muleta, lo probó por el pitón derecho, pero pronto comprobó la escasa condición del astado y la nula garantía de lucimiento que ofrecía. Sin margen para el lucimiento ni la inspiración, optó por abreviar y lo pasaportó con prontitud.
Recibió Emilio de Justo a su primero con una larga cambiada y, ya de pie, lo fue sujetando con el capote manejado a una sola mano, en lances cargados de gusto y sabor que lograron caldear el ambiente. Brindó la faena a la memoria de Quino Monje. El toro nunca terminó de entregarse, siempre poco claro y buscando el amparo de las tablas. Aun así, Emilio de Justo, a base de firmeza y tesón, logró arrancarle una tanda tan meritoria como inverosímil. Por el pitón izquierdo tampoco ofreció facilidades, protestando los muletazos y echando la cara arriba. Se entregó de verdad en la suerte suprema y dejó una estocada en todo lo alto que rubricó su esfuerzo y le premió con el trofeo.
Recibió Jarocho a su primero con una larga cambiada a porta gayola que levantó de inmediato la expectación de los tendidos. Después, al abrirse de capote, le instrumentó cuatro verónicas de buen trazo, muy celebradas por un público deseoso de ver triunfar al torero local. Durante el tercio de banderillas, Ángel Gómez Escorial sufrió un percance que, afortunadamente, quedó sin consecuencias. Brindó Jarocho una faena de disposición ante un toro de escasas opciones, de mala condición y embestidas deslucidas que apenas permitieron el lucimiento. Tampoco por el pitón izquierdo encontró materia prima para construir una labor de relieve. Lo intentó sin regatear esfuerzos, pero la falta de colaboración del astado hizo imposible cualquier brillo.
Burgos. Martes 30 de junio de 2026. Toros de Juan Pedro Domecq. Morante de la Puebla, silencio; Emilio de Justo, oreja, y Jarocho, silencio. Entrada: Lleno de "No hay billetes".
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