ENTREVISTA

La inolvidable Aste Nagusia de Joselito

Maribel Pérez
viernes 21 de agosto de 2026
El maestro madrileño rememora sus grandes triunfos en Bilbao, donde abrió dos puertas grandes consecutivas en la Aste Nagusia de 1990, y repasa su trayectoria en Vista Alegre cuarenta años después de su debut
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Corría la temporada 1986 cuando un jovencísimo José Miguel Arroyo "Joselito" sobrecogió a Bilbao al quedar colgado del pitón por la chaquetilla en una espeluznante estampa cuando recibía a su primer toro en su presentación en Vista Alegre. Cuatro años después de aquel trance se convertiría en la sensación del abono y en el gran triunfador de la Aste Nagusia tras abrir dos tardes consecutivas la puerta grande cortando cuatro orejas. Coincidiendo con el cuadragésimo aniversario de su alternativa en Málaga, el propio Joselito rememora aquellos triunfos que fueron sembrando la semilla de su eclosión como la figura del toreo que llegó a ser.

El 22 de agosto se cumplen cuarenta años de aquella impresionante voltereta que Joselito recuerda como si fuera ayer: "Recuerdo mucho ese debut en Bilbao con una de Puerto de San Lorenzo y con Ortega Cano y Pepín Jiménez en el cartel. Fue tremendo. Me pegó un volteretón de salida a pies juntos mi primero, un toro muy veleto que parecía de la Camarga, con los pitones muy para arriba. Probando un par de lances por el derecho me arrolló y me enganchó por la cintura, pero claro, con esa violencia, recién salido… ¡y me pegó un castañazo…!, ¡pero vamos, de aquí te espero!".

"Recuerdo mucho mi debut en Bilbao. Mi primer toro me pegó un volteretón de salida a pies juntos. ¡Me pegó un castañazo...! ¡Pero vamos, de aquí te espero!"

Aquella cogida en su debut en el Bocho la reflejaba la crónica de Aplausos de la época firmada por Salvador Pascual: "Joselito calentó la plaza en su primero arrimándose como un león. Lo recibió con una larga de rodillas para quedarse muy quieto en las verónicas. Sufrió una espeluznante cogida, afortunadamente sin consecuencias. Impresionantes chicuelinas con los pies atornillados en la arena y soberbios pares de banderillas, clavando en la cara del toro, de corto recorrido, sin entregarse y doblando las manos hacen que el madrileño sólo pueda estar valiente. Ovación con saludos. El sexto es un verdadero regalo. No humilla y da tarascadas. Joselito está aseado. Pinchazo hondo. Tres descabellos y palmas. Al retirarse por la puerta de cuadrillas recibe una gran ovación teniendo que saludar montera en mano".

VOLTERETÓN EN EL DEBUT

Joselito recuerda como si fuera ayer aquella angustiosa imagen: "Había una foto impresionante en los periódicos que está el toro levantado y apoyando las patas traseras en las pezuñas y yo colgando del pitón para arriba. Cuando me caí al suelo recuerdo que al meter la cara para cogerme me dio con la testuz y me empujó, y me arrastró por el suelo y las costillas... ¡ostras cómo me dolían! Pasé un ratillo jodido y no podía casi ni respirar. Entonces era un chavalote de 17 años y aquello me dolía un ratejo y luego ya nada: me quitaba la chaquetilla, me sacudía un poco el polvo y ¡vámonos p’alante! Si me pasa ahora me tienen que llevar a la UVI".

La foto en cuestión a la que hace referencia José en su debut en Vista Algre. Foto: Cano

Bromea con su castizo gracejo el maestro madrileño, que apenas cuatro meses antes, el 20 de abril de 1986, había tomado la alternativa en Málaga cortando una oreja a Correvías, de Carlos Núñez, con Dámaso González de padrino y Juan Mora como testigo, en una temporada en la que asegura Joselito que los percances los sufría a diario: "Ese año de la alternativa, que toreé unas cuarenta y tantas corridas de toros, me cogieron los toros casi todas las tardes. Y si un día no me cogían, al día siguiente me pegaban dos para contrarrestar. Sufría puntazos, moratones… pero cornadas ninguna. Sin embargo, al año siguiente el primer toro que me cogió de Peñajara en Madrid me metió en la cama y ese sí que me pegó una cornada".

"Había una foto impresionante con el toro levantado y yo colgado del pitón. Cuando me caí al suelo... las costillas ¡ostras, cómo me dolían!, no podía casi ni respirar. Tenía diecisiete años"

Aquella temporada de ascensión de la alternativa explica el maestro madrileño que para él: "Fue una preciosidad porque era ver hecho realidad un sueño. Tomé la alternativa en Málaga, y con esa corrida, otra en Santo Domingo de la Calzada y otra en Talayuela confirmé en Madrid el 26 de mayo. Ese día tenía hecha solo la corrida del día siguiente, la segunda tarde en San Isidro, y no tenía nada más porque me puse cabezón y le dije a mi padre: ‘Por menos de un millón de pesetas, no toreo. Si tengo que torear, de un millón para arriba y como mínimo un millón’. Y claro, me ofrecían menos porque era un chico nuevo pero yo decía: bueno, pues aguantaremos. Pero el 26 de mayo a las doce del mediodía, de tener una corrida de toros, me cambió la vida y pasé a tener diecisiete corridas de toros hechas a las once de la noche. A un millón de pesetas cada una, claro. Aposté porque me había tirado dos años de novillero con caballos matando auténticas corridas de toros en el Valle del Terror y sin cobrar un duro. Por eso tomé la alternativa pronto, porque decía, no voy a estar aquí perdiendo el tiempo y si tomo la alternativa es para triunfar y hacer historia pero para hacer dinero, porque estaba más tieso que una regla. No tenía ni dónde caerme muerto".

EL DOBLETE DEL 90

En esa senda meteórica y con cuatro años de doctorado, fue cuando Joselito causó un doble impacto en Bilbao abriendo dos puertas grandes consecutivas. La primera el 20 de agosto de 1990, paseando dos orejas de un buen encierro de los santacolomas de Joaquín Buendía, acartelado con Emilio Muñoz y Espartaco, y la segunda, cuatro días después, con Roberto Domínguez y Miguel Báez "Litri" y con toros de Torrestrella. La crónica de Salvador Pascual en Aplausos hacía hincapié en el impacto causado y en el soberbio toreo de capa del madrileño: "El arreón de Joselito ha sido impresionante. Desde la reciente feria de Málaga, donde cortó cinco orejas y salió a hombros dos tardes, se encuentra enrachado de tal forma que se ha llevado cuatro orejas de la difícil feria de Bilbao, saliendo también dos tardes a hombros. (…). A lo largo de las muchas corridas que llevo presenciadas este año, no había visto torear con el capote como lo hizo Joselito en el quinto. Dos verónicas, sobre todo una de ellas, sencillamente extraordinarias. Jugando magníficamente los brazos, asentado, relajado y con un gusto admirable".

Sobre aquel impacto de la doble puerta grande en Bilbao, recuerda Joselito: "Aquel impacto de esa doble puerta grande en Bilbao lo recuerdo con satisfacción porque triunfar en Bilbao no es moco de pavo, no todo el mundo lo ha podido hacer y yo mismo he toreado muchos años dos tardes en la feria y no lo volví a conseguir. Fueron dos tardes fructíferas porque Bilbao es una plaza de primera y de mucha importancia y además toreando dos corridas de encastes distintos, Joaquín Buendía y Torrestrella, y conseguí salir a hombros con ambas".

Joselito, en Bilbao, el día de su primera salida a hombros en Vista Alegre.

Por eso, aquella Aste Nagusia tan especial del 90, con cuatro años de alternativa, a nivel personal y profesional le dio: "Primero mucha moral y luego un plus de categoría y de afianzarme en la escalada a ser figura del toreo. Iba poco a poco haciendo historia. La plaza estaba llena las dos tardes. Era precioso ver la plaza hasta arriba de gente y ver la pasión desbordada del público que en cuanto hacías algo bueno la gente entraba rápido en lo que hacías. Tenías que hacer cosas buenas, claro, no valía hacer allí pantomimas ni chorradas. Tenía que ser de verdad y por derecho".

El torero madrileño, que era asiduo a la Semana Grande toreando habitualmente dos tardes en el abono y lidiando muy a menudo lo de santacoloma, recuerda: "Casi siempre en Bilbao toreaba la de Buendía, y si no la de Felipe Bartolomé, pero muchas veces cosas de santacoloma y me acomodaba bien con ello. Tengo el recuerdo de torear un toro bastante bien de Buendía en esa primera puerta grande, un toro templado y de disfrutar por lo menos".

"Aquel impacto de esa doble puerta grande en Bilbao lo recuerdo con satisfacción porque triunfar en aquella plaza no es moco de pavo"

¿Pero cómo era para una figura matar a menudo ese encaste?, preguntamos. "Es que entonces estaban las ganaderías buenas de esa raza. Yo toreaba todas las ganaderías y de todos los encastes. Y a mí no me iba mal con lo de santacoloma y le solía coger el aire como a todos los toros cuando embestían bien. Y cuando no, pues a correr por allí y a pegar un sainete, ¿qué vamos a hacer?… era lo que tocaba".

Sumó Joselito también una última y tercera puerta grande el 21 de agosto de 1992, con toros de Buendía y con Ortega Cano y Rincón. Luego, aunque su retirada se produjo en 2003, la última feria de Joselito en Bilbao fue en 1998. ¿Por qué no regresó? "Sería porque ya empezó a entrar la televisión con eso de que ‘esto son lentejas y si quieres las comes y si no las dejas’, y no entraba en mi mente que nadie me obligase a hacer nada. Ahí fue un tira y afloja y al final perdimos todos. Perdió la afición y perdí yo o ganó la afición, quién sabe. Luego esos últimos años en Bilbao recuerdo que salió todo al revés. Me acuerdo de un toro burraco de Torrestrella más malo, que pasé un quinario con él y pasé mucho miedo… ese es el último recuerdo que tengo yo de Bilbao", una plaza donde "nunca toreé una corrida en solitario. Me quedo con un sabor un poco agridulce porque hubo temporadas muy buenas pero a lo último, que es lo que más se recuerda, me acuerdo de aquel puñetero toro de Torrestrella y del mal rato que me hizo pasar".

"¿Torear un festival?"

Ahora que viejas glorias como César Rincón han regresado, no podría faltar en esta entrevista a Joselito esa pregunta del millón. ¿Habría alguna posibilidad de que toreara algún festival? "No, ya no estoy yo para esos trotes. Estoy muy mayor y medio inválido de la cogida de Nimes, que me partió la cadera derecha. Ahora, además, me duele la izquierda. Hay días que casi no puedo ni andar. Volver a torear no es algo que esté en mi mente, además, yo se lo digo siempre a la gente: esto es como los coches, que tienen un depósito de gasolina y se va consumiendo… pues yo ya me he consumido y ya voy hasta sin reserva. Estoy ya chafado del todo".

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