Borja Jiménez protagonizó una histórica tarde, para el recuerdo, en la cuarta corrida de la Feria de San Julián. Dos grandes obras de enorme temple y gran toreo que hubieran sido premiadas con cuatro orejas y posiblemente un rabo de no haber marrado ambas con los aceros, quedando todo en una oreja en cada toro. Cumbre la obra al sexto, de sublime cadencia a un grandioso toro de Domingo Hernández de vuelta al ruedo. Así lo contábamos toro a toro:
Borja Jiménez saludó con suma cadencia a la verónica al buen tercero de Domingo Hernández, al que el torero de Espartinas exprimió en una gran obra. El sevillano brindó la faena a Maximino Pérez cuajando una obra de gran calado sustentada en la hondura y la pureza de sus naturales a pies juntos. Pese a la categoría de la faena, falló con los aceros reduciendo el premio a un único apéndice.
De mayor categoría aún fue la gran faena de mucho mando y poder ante el bravo sexto de Domingo Hernández al que cuajó en otra gran obra siendo premiado el toro con la vuelta al ruedo. Tras recibir al astado de rodillas con dos largas cambiadas de rodillas y un farol, la plaza se entregó al sevillano en un faenón emocionante destacando una serie circular diestra. Sin embargo, la espada de nuevo limitó el triunfo a una oreja tras aviso. Dos faenas para el recuerdo del sevillano en una tarde que hubiera sido de como mínimo, cuatro orejas y un rabo.
